En un verdadero dolor de cabeza para los choferes de transporte de carga esta convertido el retén militar conocido como “El Ribereño”, ubicado sobre la carretera federal Victoria-Matamoros, dentro del municipio de Cruillas, donde las unidades de transporte pesado son sometidos a severas revisiones por parte del personal castrense.
Conductores de pesadas unidades que proceden de distintas partes del país con destino a la frontera norte de Tamaulipas y poblaciones de los Estados Unidos de América –EUA- refieren que la tardanza para brincar por ese punto de revisión ubicado en el km. 134+300, puede demorar hasta seis horas, al formarse filas de más de 10 kilómetros de largo.
El congestionamiento de las unidades pesadas ocurre principalmente en horas de la mañana y en la tarde, cuando la fila de trailers que viajan de sur a norte, se alarga desde el entronque de la carretera que va hacia Soto la Marina, hasta “El Ribereño”.
Tiempo en que los choferes de las unidades de carga tienen que mantenerse despiertos y en ocasiones sin tomar agua, sin comer o sin realizar sus necesidades fisiológicas porque no pueden abandonar los vehículos que se encuentran en fila para las revisiones que se realizan de manera obsesiva.
Los militares buscan entre cargas de las unidades, carrocerías, interiores y en los motores, droga que tienen como misión decomisar, como parte de una instrucción del más alto nivel del mando militar, dentro del operativo “Frontera Norte” que ha permitido en otros puntos de revisión, aseguramientos de armas y sustancias no permitidas, metanfetaminas, principalmente.
Destaca que 50 kilómetros al norte, por la misma carretera federal Victoria- Matamoros, en el retén de “La Y” del municipio de San Fernando, se han producido en las últimas semanas dos decomisos de metanfetaminas, en vehículos que pasaron por “El Ribereño”, sin que fueran detectadas las cargas de droga.
Las mismas tediosas revisiones se han extendido a ocupantes de vehículos ligeros donde viajan familias que son obligadas a descender de los carros o camionetas y bajar los equipajes, aunque los resultados hasta el momento, pese a las molestias ocasionadas, siguen dejando mucho que desear.
Se han escuchado además muchas quejas de pasajeros de autobuses foráneos sobre el tiempo que pierden en las revisiones y las molestas inspecciones que se han ampliado hasta esculcar bolsas de mano, donde se guardan pertenencias personales de los viajeros.






