El 5 de marzo es el día en que se encuentra marcado dentro del calendario 2025 como inicio de la Cuaresma, una temporada que los cristianos viven con intensidad, durante la celebración de actividades encarnadas en la vida y pasión de Cristo.
También es “Miércoles de Ceniza”, un ritual muy antiguo que es parte de la fe y la aceptación de la esencia del ser humano y su destino irremediable, por este motivo las iglesias de San Fernando se verán abarrotadas de hombres y mujeres que acostumbran a observar esa costumbre centenaria.
Los orígenes de la Cuaresma se remontan al año 325 de nuestra era, cuando se utilizaba más comúnmente como fase de preparación para los bautismos. La duración de la festividad es un homenaje al ayuno de 40 días de Jesucristo cuando recorrió el desierto después de ser bautizado y antes de comenzar su ministerio.
Los cristianos consideran este periodo como una prueba divina de la espiritualidad de Jesús y de su capacidad para resistir la tentación.
En este periodo los cristianos aprovechan la festividad para arrepentirse y reflexionar. La cruz de ceniza que marca la frente de los fieles representa la mortalidad y la penitencia por sus pecados.
La aplica un sacerdote durante la misa matutina, a menudo junto con una pequeña bendición: «Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás». Muchos optan por dejársela puesta todo el día.
La ceniza se obtiene de las hojas de palma quemadas durante los oficios del Domingo de Ramos (primer día de Semana Santa) del año anterior, que conmemoran la llegada de Jesús a Jerusalén, una semana antes de ser crucificado y resucitado. Se cree que los residentes le dieron la bienvenida agitando hojas de palma.
“El Miércoles de ceniza” marca el tono de la Cuaresma, que se considera un tiempo de superación personal. Originalmente, los cristianos que observaban la Cuaresma solo podían hacer una comida al día y tenían prohibido comer carne o pescado durante todo el periodo. Esta tradición fue suavizada por los católicos a mediados del siglo XX, en torno a la Segunda Guerra Mundial.
Aunque algunos siguen respetando una versión estricta del ayuno los viernes de Cuaresma, muchos optan por renunciar a caprichos como el alcohol y las redes sociales.






