La vida es un calvario cuando alguien tiene la mala suerte de contar con un vecino fastidioso, escandaloso, abusivo y con aires de mequetrefe.
Nos está tocando padecer por los delirios de un dictador global que pretende meter en un embudo a todos los países del mundo para erigirse como la primera economía y potencia mundial, con el visible afán de tener a todas las naciones a sus pies.
DONALD TRUMP pretende el dominio mundial a través del abuso, de atropellar la dignidad de los pueblos, imponiendo condiciones e impuestos arbitrarios, como si la vida de todos los seres humanos le perteneciera, o fueran parte de su servidumbre.
Que mal vecino nos tocó esta vez, con el Presidente del país contiguo, que apenas va comenzando su segundo mandato de cuatro años, que pretende reelegirse y para esto pretende hacer lo mismo que ADOLFO HITLER intentó desde Alemania hace unas ocho décadas.
El mandatario estadounidense muestra por los latinos la misma aversión que HITLER por los judíos y aunque en la época actual los campos de concentración y exterminio ya no se pueden manejar de la misma manera, el “führer” norteamericano está operando para la construcción de campos de concentración de ilegales, antes de repatriarlos a sus países de origen.
No le ha bastado con la agresiva campaña de deportaciones que inició desde el 20 de enero anterior en que arrancó su mandato, ya cumplió su promesa de imponer el 25 por ciento de aranceles a los productos que se elaboran en México y son exportados a ese país, mientras que cada día surgen mesiánicas ideas para endurecer su trato con nosotros.
Es tiempo de cerrar filas, de olvidar por un momento que México terminó convertido en un país de “fifís” y “chairos”, para entender que vienen sobre esta nación tiempos difíciles, que para remontarlos, hará falta toda la unidad de la raza azteca, porque divididos nos va a ir peor.
Y no se puede pensar o decir que las consecuencias de la guerra comercial con EUA serán ajenas a nuestras vidas porque no somos comerciantes, empresarios o exportadores, porque cuando viene una recesión, que es lo que está asomando la nariz, los más afectados resultamos ser siempre… los de más abajo.






