San Fernando vivió ayer otro trepidante episodio de repercusión nacional, que estuvo a punto de terminar en violencia y sangre cuando un grupo de vendedores de autos, cerró la carretera federal Victoria- Matamoros para interceptar a un convoy militar que trasladaba del retén “El Ribereño” hacia Reynosa, a cuatro “carreros” que regresaban del sur después de vender vehículos y traían una considerable suma de dinero.
Queriendo colgarse “una medallita” para demostrar trabajo, porque en ese retén localizado al sur de San Fernando, no agarran ni una gripe, mucho menos droga, se les ocurrió la luminosa idea de consignar a los vendedores de autos, bajo la sospecha de trabajar en actividades ilícitas de alto impacto.
Como siempre, los milites no escucharon razones de familiares ni de la población civil; así funcionan sus esquemas, ellos solo obedecen órdenes.
Reportaron a sus superiores la detención y “arriba” les indicaron que los pusieran a disposición de un fiscal federal en Reynosa, junto con el dinero.
Pero… no contaban con el valor y la capacidad de organización de los compañeros de los detenidos, que al saber el trayecto del a unidad militar, les cerraron el paso en la carretera y tras una larga y acollarada discusión que se transmitió a través de las redes sociales, no tuvieron más remedio que liberar a los arrestados… ¡y regresar el dinero!.
Obvio que el orgullo castrense quedó muy lastimado; víctimas de la impotencia, los soldados mantenían las armas en posición de ataque, esperando una orden… que nunca llegó.
Pero esto fue tan solo un episodio, que promete no terminar ahí, porque el mando militar que iba al frente, amagó con no volver a dejar pasar un solo carro americano por el retén “El Ribereño”, ni de ida ni de vuelta; seguramente no sabe que la zona está llena de brechas.
Parece que ese mando es nuevo, al ignorar que desde hace tiempo los elementos asignados a ese punto de revisión, también han venido obteniendo un beneficio de los vehículos ilegales que cruzaban por el perímetro, lo que va a salir a flote en cualquier investigación.
Porque después de estos hechos, los militares muy indignados, presentaron denuncia ante la fiscalía estatal en San Fernando, contra quien resulte responsable por los hechos ocurridos, que hicieron quedar al ejército en una vergüenza provocada por la necedad de pretender convertir en criminales a personas que trabajan sin hacerle daño a nadie, para obtener el sustento de sus familias.
Pero parece que entre la autoridad la palabra criterio no existe, solo saben de órdenes y subordinación, de tal suerte que si les dicen que disparen sus mentes están entrenadas para obedecer a ciegas, sin hacer uso de la más elemental sensatez, porque usar la fuerza es su opción preferida, aunque lamentablemente la hacen de manera más frecuente con la indefensa población, que contra quienes tienen la capacidad de ponerse al tú por tú, con la misma o mayor determinación.
Objetivamente, si prevalece la cordura no pasará nada, pero si se endereza acción penal contra los participantes de la manifestación, veremos cosas mucho peores, porque, con sus respectivas excepciones que piensan diferente, en San Fernando los vendedores de carros son personas que gozan del respeto ciudadano, al convertirse en la primera economía que mantiene circulante vivo en el pueblo.
De tal suerte que por el bien de todos, deberían pensarle bien; tenemos problemas con el vecino país del norte y acá peleados entre los mismos, porque los soldados son también gente del pueblo, lo único que hacemos es poner las cosas más fáciles al verdadero enemigo.






