Hay aspectos que a simple vista son difíciles de entender, menos cuando no surgen explicaciones que dejen la idea de ser razones lógicas, creíbles y que en cambio afectan a miles de agricultores que con uno y mil sacrificios, hacen producir las tierras para que podamos tener en la mesa los alimentos que forman la de la dieta del pueblo.
En las últimas horas hemos sido testigos de las protestas de campesinos de Abasolo, Soto la Marina y San Fernando que fueron engatusados por Seguridad Alimentaria Mexicana -SEGALMEX- para que sembraran frijol negro, ofreciendo pagarles a 28 mil pesos la tonelada.
Una vez que ya tuvieron e el grano levantado, los hicieron darle una cribada extra y hasta les vendieron los costales, para salirles con la novedad que no estaban en condiciones de comprar el producto…!por falta de presupuesto!.
Una respuesta muy equivocada, que no se puede concebir en un organismo que desde meses antes del inicio de cada año, sabe el presupuesto que van a manejar y que se elabora de acuerdo a sus propias necesidades y compromisos, aunque se encuentra en proceso de desaparición, para ser incorporado a DICONSA.
Muy mala situación para los productores que se encuentran frente al vacío, sin nada que hacer, más que aceptar las inicuas propuestas de los “coyotes” que merodean a su alrededor para beneficiarse con el drama que está viviendo la gente del campo, ante este nuevo mazazo que les pega donde más duele: el bolsillo.
Por mucho que se quiera entender este asunto, sabemos que el frijol negro es de alto consumo nacional y que México exporta también este grano básico… ¿luego entonces porque no asegurar lo que se produce en el país, para evitar más dependencia del exterior?.
En otra solución, ¿porque la propia Secretaria de Agricultura – SADER- como cabeza de sector, no acuerda con las grandes cadenas comerciales del país, la compra venta de ese frijol, que ya está bien limpio y encostalado?.
Urgen soluciones, que se vea que si no hay dinero para resolver el compromiso, cuando menos hay voluntad para resolver una situación que ha generado intensas protestas ante las propias instalaciones de SEGALMEX en la capital del estado, sin que hasta el momento emerja la respuesta oficial que demuestre que hay voluntad y ganas de cumplir los compromisos, en vez de poner pretextos.






