Es un producto de origen vegetal que solamente se consigue una vez al año y que se convertirá en las próximas semanas en una forma de ingresos para personas que no cuentan con un empleo fijo y en cambio, tienen una familia que mantener.
“La chocha”, una especie silvestre que viene de una planta del campo conocida como “pita”, de las que existen miles en la región y que dentro de la variedad de la gastronomía regional, se convierte en un platillo muy por residentes locales y foráneos.
“Las Chochas” se cosechan en los primeros meses de cada año y entre sus particularidades, se encuentra que solamente una vez por cada doce meses es posible obtenerlas y disfrutar el sabor de un producto que se han consumido por más de 200 años en esta región del norte de la República Mexicana.
De la venta de “chochas”, durante la temporada de cosecha –febrero y marzo- subsisten docenas de familias que radican en la cabecera municipal y comunidades del campo, que a muy temprana hora salen al campo equipados con machetes para bajar de la parte más alta de “las pitas”, los preciados frutos, que se cotizan generalmente entre 50 y 100.00 pesos.
A su regreso a la cabecera municipal se trasladan a las colonias de la ciudad y la zona centro para vender las también llamadas “flores de pita”, mismas que comercializan en unas horas por la elevada demanda que existe de este comestible, generando un ingreso temporal por varias semanas que puede dejarles entre 500 y 700.00 pesos diarios, dependiendo del tamaño y condiciones que “las chochas” que logren colectar.






