Debido a la abundante maleza que crece sin limitaciones en terrenos de la cabecera municipal de San Fernando, propietarios de ganado vacuno, utilizan esos espacios para que los hatos puedan pastar.
Ver ganado en áreas cercanas al primer cuadro, no es extraño en una población que hace 45 años alcanzó la categoría de ciudad, después de más de 200 cientos de años de tener la categoría de “villa”, como se define a los poblados rurales con escasa población y servicios públicos limitados.
No obstante la categoría adquirida hace 45 años, San Fernando sigue con costumbres que se resisten a desaparecer y una de ellas, es tener ganado en terrenos de la zona urbana, principalmente en las colonias, donde las reses forman parte del paisaje típico.
Pero también invaden las zonas céntricas de la ciudad, donde también hay terrenos de excelentes dimensiones –hasta una cuadra- donde los semovientes pueden pastar de manera tranquila y sin riesgos, luego que los automovilistas tienen la costumbre de respetar el paso de los cuadrúpedos sin molestarlos.






