De darse las deportaciones masivas en los términos que el Presidente DONALD TRUMP estuvo anunciando, habrá serias consecuencias para México, comenzando con la obligación y gasto, al tener que dar albergue temporal y alimentación a los compatriotas que entren al país bajo ese concepto.
Un gasto que definitivamente no está contemplado y que no aparece en ninguna parte del presupuesto de egresos del Gobierno de Tamaulipas ni de los Ayuntamientos fronterizos, donde se va a resentir el mayor impacto de esa medida, que tal parece, va muy en serio.
El nuevo Presidente de los Estados Unidos de América tratará de meter orden en su casa, echando fuera de su territorio a quienes no tienen una residencia legal y que en miles de casos, son invisibles a los ojos de ese gobierno.
Sacarlos de inicio y luego permitir el ingreso con visas de trabajo, para tener todo bajo control y al mismo tiempo generar más ingresos con el costo de los permisos temporales.
Al momento, está en el aire si TRUMP cumplirá su amenaza o promesa en forma tanto tumultuosa como permanente, considerando que en muchos de los 50 estados de la Unión Americana no van a respaldar esa medida, que es a todas luces lesiva a los intereses económicos, porque los latinos, entre ellos la mexicanada, son mano de obra de calidad comprobada.
Y ya todos sabemos que a “los bolillos” no les gusta meter las manos y ahí es donde entran los ilegales.
Pero en el hipotético caso que comiencen a deportar mexicanos en cantidades significativas, menuda sangría van a resentir los estados y ayuntamientos fronterizos, que en calidad de mientras, van a tener que gastar en resolver las necesidades básicas de los repatriados, cuando bien sabemos que acá hay muchas carencias que no se resuelven, precisamente por falta de recursos.
Y de hacer un gasto de ese tipo, se tendrá que sacrificar parte del desarrollo y bienestar de los tamaulipecos, porque el dinero va a salir del presupuesto, que no es de chicle, de tal forma que no se le puede estirar de más.
Pero esto forma parte de los retos actuales, que se resolverían más fácilmente si la sociedad aporta su granito de arena, por lo que sería conveniente ir pensando que podemos hacer como ciudadanos para contribuir al recibimiento de los mexicanos deportados y no dejarle todo el peso al gobierno, además que por humanidad debemos ser afectuosos y solidarios con aquellos que van a ser expulsados del vecino país, dejando allá sus patrimonios y lo mas importantes… a sus familias.
Pensemos en algo que podamos hacer entre todos para hacer más ligero esta situación que ya se encuentra encima.






