La salida de la Secretaria de Finanzas en Tamaulipas ADRIANA LOZANO RODRÍGUEZ causó estupor entre la clase política y los funcionarios del más alto nivel en el gabinete estatal que la consideraban como parte fundamental del equipo Americanista.
Pero está visto que nadie, absolutamente nadie, es indispensable.
Sobre las causas que originaron la abrupta salida de la matamorense que apenas unas horas antes había inaugurado unas oficinas de esa misma dependencia en el sur de la entidad, corren bastantes versiones, pero oficialmente, al momento no hay una explicación sobre este hecho, cuya interpretación se deja a la imaginación popular.
¿Que hizo la hasta ayer influyente funcionaria estatal para que sin previo aviso le entonaran “las golondrinas”?.
Según los rumores, haber comentado en algunos sitios, “entre amigos”, que era inamovible en el cargo y también que “el pueblo” ya le estaba pidiendo que fuera la próxima Gobernadora de Tamaulipas.
Un mundo donde los enemigos son de verdad y los amigos “de mentiritas”, donde las indiscreciones, traiciones e intrigas, son el pan de cada día.
Pero aparte, andaba muy desgastada con el tema de las licencias de manejar “permanentes”, en tanto que también le atribuye haber utilizado información en su poder para golpetear a importantes funcionarios de la administración estatal.
Es decir que traía “un buen” de asuntos en su contra que terminaron con la brusca salida de uno de los cargos más importantes, donde será sustituida por JESÚS LAVÍN VERASTEGUI, que hasta ayer se venía desempeñando como Secretario de Administración.
Dentro de este manotazo sobre la mesa asestado por el Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA al haber transcurrido apenas poco más del 30 por ciento del mandato constitucional, también se dio el relevo de LUZ ADRIANA GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, titular del Instituto de la Mujer Tamaulipeca, quien a su vez será relevada por MARCIA BENAVIDES VILLAFRANCA, misma que fungía como Procuradora del Adulto Mayor en el DIF Tamaulipas.
Y según los que sabe, habrá más cambios para fortalecer a las instituciones tamaulipecas, de tal suerte que hay más de una docena de funcionarios que se truenen los dedos, en el entendido que “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas remojar”.
Con estos movimientos el jefe político del estado manda un mensaje muy claro y contundente: primero; el tiempo de los compromisos se terminó, en el trayecto que viene seguirá gobernando con su gente de origen; los que sigan en el cargo deberán comportarse a la altura y no perder el piso, porque este es apenas el primer “corte”… pero falta otro cuando menos.






