Frente a la crisis que enfrenta el campo de Tamaulipas y que tiende a empeorar, ya que los productores no tienen dinero para sembrar, ni siquiera para sus necesidades más elementales, la diputada local Marina Ramírez Andrade está exigiendo que se destinen más apoyos, luego que en los últimos años, más de 20 programas federales fueron eliminados.
Desde su posición como Secretaria de la Comisión de Desarrollo Rural del Congreso de Tamaulipas demandó que se tomen medidas a tiempo, luego que en la zona norte de Tamaulipas se van a quedar sin sembrar en el próximo ciclo agrícola “temprano”, más de 200 mil hectáreas, de un total de 700 mil, lo que habla de la dimensión del problema.
Mencionó que en estos momentos y pese al apoyo del Gobierno del Estado, consistente en la aplicación de 270 millones de pesos en semillas de sorgo, trigo y diesel, algunos productores “no tienen siquiera para comprar una manguera del tractor”, porque se encuentran descapitalizados, endeudados y sin capacidad de crédito.
La diputada local, que se ha distinguido por demandar en todo momento condiciones más equitativas para los productores del campo de Tamaulipas, dijo que se requiere de apoyos en efectivo para que los productores puedan invertir en las siembras de sus tierras, donde advirtió, que un 30 por ciento de la superficie que tradicionalmente se cultivan con sorgo en la zona norte del estado, tiende a quedarse inactiva.
Lo anterior porque los productores no tienen dinero para los trabajos, compra de semilla y combustible, en una situación muy difícil que lo mismo afecta a quienes siembran superficies pequeñas, que a los agricultores que hacen producir cientos de hectáreas, creando un panorama desolador a muy corto plazo.
Las siembras de sorgo del ciclo agrícola temprano iniciarán de manera oficial a partir del 20 de diciembre próximo y ya se escucha que cientos de productores están afirmando que no van a sembrar sus parcelas, al no contar con recursos para estos trabajos, por lo que la diputada local está pidiendo al Gobierno Federal que se agilice la entrega de los mil millones de pesos que se encuentran pendientes, para que la gente del campo tenga lo necesario para trabajar, e impedir que se queden improductivas más de 200 mil hectáreas que tradicionalmente se siembran con sorgo en el norte de Tamaulipas.






