Por Aristeo Manilla
Celebro que la transparencia sea una de las reglas de las nuevas políticas transformadoras que mueven a México, gracias a esta característica es que logramos saber del estado económico de los servidores públicos en cuanto asumen los cargos y los progresos y retrocesos, cuando entregan.
En los gobiernos de la 4T, junto con la doctrina del “no robar, no mentir y no traicionar” se añade la transparencia, de tal forma que siempre se puede saber lo que tiene un servidor público al asumir el cargo, porque les comento que se han visto casos, de personajes, hombres y mujeres, que salen peor de como entraron.
Otros en cambio, llegan a pie el primer día del trabajo y al año andan estrenando carro último modelo y cuando se sacan las cuentas del sueldo, ni dejando a sus familias sin comer, les alcanzaría para “un gusto” de ese tipo, lo que significa que de alguna manera obtienen otro tipo de ingresos, que en muchos casos, son parte del mismo presupuesto.
¡Pero cuidado!… cuando era Gobernador de Tamaulipas el Lic. MANUEL CAVAZOS LERMA (1993- 1999) decía que no había “que cambiar pesos por libertad”.
El dinero del presupuesto está muy observado y nunca faltan quienes sintiéndose con derecho a participar del botín que otros obtienen, al ser ignorados se vengan dando a conocer en el anonimato, la forma como se distraen los recursos públicos.
Nunca falta alguien así. Nunca.
Luego… es muy difícil para alguien que no tiene casa, carro nuevo, ranchos o propiedades, de pronto aparezca en condiciones muy diferentes… sin que su nuevo status tenga que ver con el “premio gordo” de la lotería.
Dicen que en la vida hay tres cosas que no se pueden ocultar: el amor, el dinero y lo tontejo.
Para quienes vienen de las privacidades e inclusive de la medianía se convierte en ansiedad que el mundo sepa que su suerte ya cambio y que de pronto, están nadando en la abundancia.
Es como el que trae pistola y no hace disparos para que sepan que anda armado.
El chiste es que la gente sepa.
Así pasa con el dinero exactamente; un tema muy complicado.
En la actualidad no basta con desviar con los recursos públicos, hay que saber cómo moverlos, donde esconderlos… y, a nombre de quien.
A los funcionarios y funcionarias que se atrevan a pasarse de listos con el dinero del presupuesto les debe quedar claro que no pueden meter ese dinero al banco, sin ser motivo de investigación, obviamente cuando se trata de montos millonarios.
Ah, ¡los prestanombres!… Como si no hubiera cientos de historia de familiares y amigos que cegados por la ambición deciden quedarse con lo que pusieron a su nombre, a sabiendas que por ser un dinero ilícito, no los pueden denunciar.
Nadie sabe para quién trabaja, en ocasiones.
Por eso, no hay como un conciencia tranquila, aplicando justa y religiosamente los recursos públicos, exactamente en los renglones donde por naturaleza tienen su destino.
El pueblo tiene la certeza que los nuevos gobernantes de San Fernando no tendrán ningún reparo en hacer públicas sus declaraciones patrimoniales, luego que lo que tienen lo han ganado con su trabajo, sin relación con el servicio público y el día que se vayan de los cargos, podrán presumir frente a su pueblo que respetaron el juramento que hicieron cuando rindieron protesta de sus puestos en los casos de elección popular, que son los más obligados y comprometidos a ser transparentes con la sociedad que los eligió.






