No recuerdo a un solo ex Auditor General de Tamaulipas que al inicio de sus funciones no haya proclamado a los cuatro vientos que las revisiones a las cuentas públicas serian exhaustivas y meticulosas.
No recuerdo tampoco a un ex Auditor Superior que haya dejado constancia de un trabajo bien hecho, de tal manera que aparte de venganzas políticas, los trabajos de revisión, no llevaron a la cárcel a nadie, ni permitieron tampoco recuperar dinero desviado a los fondos de los municipios, o del estado.
En pocas palabras, todo ha sido, circo, maroma y teatro.
Hoy, el Auditor Superior de Tamaulipas FRANCISCO NORIEGA OROZCO está repitiendo lo mismo que otros dijeron antes; habrá revisión exhaustiva de las cuentas públicas, no habrá privilegios, se aplicarán las normas, bla, bla, bla.
Obviamente que el personaje se merece el beneficio de la duda, porque su estancia ha sido relativamente corta en el puesto, apenas se va a enfrentar a la primera revisión de cuentas públicas.
Tiene la oportunidad de sentar un precedente, pero a la vez, demostrar que no se trata de una “cacería de brujas”.
Porque no vayan a salir que los únicos corruptos han sido los ex alcaldes panistas y priístas, del MC o independientes y que los de MORENA han sido unas “blancas palomas” en el manejo de los presupuestos.
Un ejemplo- malo si usted quiere- en el sexenio anterior, los alcaldes eran obligados a someterse a los designios del ex Gobernador prófugo y su camarilla de secuaces, presionando a través de las cuentas públicas.
“O coopelas, o cuello”, era una frase de moda.
Y así consiguieron la hegemonía política del territorio, que por cierto solo les dio para mal gobernar seis años a Tamaulipas, pero hicieron de la Auditoria Superior una especie de Santa Inquisición de los tiempos modernos, o de la Gestapo nazi.
La Cuarta Transformación es la esperanza de un nuevo modelo de justicia, fundado en valores, donde la ética este por encima de los intereses de grupo, o de partido.
Con todo el poder en la mano para darle un viraje a la política tradicional… comenzando con los de casa.
De esa manera además de justicia, habrá credibilidad de parte de un pueblo, que a tono con los “días de muertos” que estamos viviendo, ya no cree ni en la paz de los sepulcros.






