El éxito de la función pública depende en buena medida de la relación con el pueblo, del trato terso que se merecen todas las personas sin importar su condición económica, social o por quien haya votado el día de las elecciones.
Saber distinguir este aspecto garantiza lo que se conoce como “gobernabilidad” que en términos llanos significa llevar la fiesta en paz, pasando por alto los comentarios zalameros de aduladores que llenando los oídos de miel, o soltando veneno, tratan de mantener o conquistar una posición, porque su capacidad no les da para más.
Esto ha ocurrido en todas las administraciones y asi seguirá, porque simplemente es parte de la condición humana.
La historia local registra casos –contados por cierto- de políticos que se han blindado contra este vicio de la política y han advertido a sus más cercanos, que eviten llevan chismes que lejos de contribuir a engrandecer las ideas y proyectos solo sirven para distraer y molestar a quienes tienen a su cargo facultades ejecutivas en una administración.
Por eso, a palabras necias, oídos sordos.
Y estar cerca del pueblo, es vivir un romance que puede dejar las mejores vivencias, considerando que los servidores públicos tienen su origen entre la sociedad, se deben a la población en general y sus esfuerzos estarán siempre dirigidos al beneficio y bienestar común.
Los tiempos electorales se encuentran atrás y seguramente que hay proyectos de buen calado por desarrollar y sacar adelante obras e inversiones que servirán para acelerar el desarrollo de San Fernando y crear nuevas oportunidades de bienestar que se traduzcan en progreso y prosperidad para las familias del campo y la cabecera municipal.
En esta nueva página de la historia del municipio habrá muchas novedades que iremos comentando al paso de los días.






