El norte de Tamaulipas es una región donde predomina la agricultura como una de las actividades primarias que le dan identidad en el escenario nacional y la distinguen como una región que fortalece la estabilidad del país, a través de su contribución a la soberanía alimentaria.
Lo que en otras palabras significa comida, básica en el desarrollo y bienestar de cualquier nación, con lo que se podría esperar que los productores del campo, tuvieran una posición de respeto ante los ojos del país… y condiciones de vida, a la altura de la importancia del trabajo que desempeñan.
Pero tristemente no es así; viven mejor hasta los empleados de abrir y cerrar los portones en los centros de acopio de sorgo, que quienes con su esfuerzo hacen producir las tierras.
No se diga de los dueños de las compras de granos, cuyos riesgos son mínimos comparados con los que viven los campesinos y del sector privado, que arriesgan toda la inversión a la espera que llueva, que las condiciones sean propicias para levantar una buena cosecha, que están expuestos a que los roben en las basculas y con los descuentos en las normas de calidad y que el precio del mercado internacional, les permita obtener ganancias.
Esto quiere decir que los productores son quienes trabajan y hacen la inversión y que las ganancias de la venta de sus cosechas se quedan en las compras der granos, para beneficio de los dueños y de hasta los intendentes, sin pasar por alto a los operadores de las basculas.
Lo anterior debería ser motivo para un estudio que sirva para mejorar las condiciones de los hombres y las mujeres del campo, que tengan en primer lugar la certeza de un trato digno que no los obligue a delinquir bloqueando carreteras o en protestas que sirven para exponer las injusticias que sufren, pero no se resuelven sus demandas ni en el tiempo, ni en la medida adecuadas.
No hay una legislación que proteja el esfuerzo de los agricultores, trabajan sin mecanismos de protección, siempre expuestos a las condiciones del mercado, cuando no llueve la producción no les da para seguir adelante y cuando la naturaleza es generosa, el precio del sorgo suele derrumbarse.
En ocasiones pasan las dos cosas al mismo tiempo; poca producción y muy bajo el precio, como en este año.
En estas condiciones, ¿cuándo se espera que puedan mejorar las condiciones de la gente del campo?.
Una reforma es urgente, antes que la producción agrícola colapse, porque de llegar a ocurrir una debacle, sentir hambre podría ser el siguiente paso, que ya no solo afectaría a un sector abatido por las desigualdades del mercado, sino que iría en contra de la población que como su principal derecho humano, siempre debe tener asegurada la comida.






