Por fin fueron dadas a conocer las reglas de operación que regirán la entrega de apoyos a los productores de sorgo de Tamaulipas afectados este año con la estrepitosa caída del precio de sorgo, que se produce en cuantiosos volúmenes en la zona norte de Tamaulipas y principalmente en San Fernando.
Las reacciones no se hicieron esperar, porque obviamente, no era lo que esperaban los productores, que en un momento llegaron a pensar, porque así se los hicieron creer, que recibirían en sus manos dinero contante y sonante.
Y ahora que les anuncian que los apoyos serán en diesel y semilla no pueden contener su decepción, pasando por alto que se hicieron ilusiones de más y que en cualquier caso, un apoyo es eso, un paliativo para una necesidad, no una solución total.
El gobierno de Tamaulipas no está preparado económicamente para resolver los problemas de un sector tan numeroso, simplemente porque la agricultura es un negocio particular, una actividad comercial que no siempre termina en fracaso, pero cuya suerte no se contempla en ningún renglón del presupuesto de egresos.
Esto es algo que se tiene que decir y que los hombres y mujeres del campo deben entender, como lo hacen los pescadores en las temporadas de vedas o cuando por situaciones de la naturaleza, la pesca no les arroja utilidades y todos los días, para salir a trabajar tienen que gastar en gasolina y otros insumos.
Lo mismo sucede con los ganaderos cuando se desploma el precio del ganado, cuando la falta de agua y comida aniquila sus hatos y resienten fuertes pérdidas, pero no por eso responsabilizan al gobierno, sino que en cada caída adquieren más ánimos para volver a empezar.
La agricultura enfrenta los riesgos propios de cualquier actividad productiva, sujeta a muchas circunstancias que no siempre son las deseadas, pero es una forma de vida escogida por los agricultores o herencia por generaciones, de tal forma que muchos de los productores disfrutan al trabajar, sembrar las tierras y levantar las cosechas.
Vuelvo con el tema de la oferta presentada por la Secretaría de Desarrollo Rural de Tamaulipas para recalcar que se trata de un apoyo, no de una solución a la medida de las necesidades de cada uno de los productores de sorgo y aunque en estos momentos se escuchan protestas, seguramente habrá quienes aprovechen el ofrecimiento y cumplan con los requisitos establecidos en las clausulas operativas.
Pero ojo, ojalá que quienes califiquen para recibir hasta 400 litros de diesel y hasta cinco sacos de semilla que en la práctica servirán para sembrar una cantidad reducida de tierras, aprovechen este beneficio y no vaya a suceder lo mismo que con el fertilizante recientemente donado, que en vez de aplicarlo en las tierras, en un gran porcentaje los beneficiados lo vendieron, más bien dicho remataron a un precio muy por debajo de su valor comercial.
Ante actitudes como esta última, ningún apoyo funcionará jamás.






