Dentro de la diversidad de sus ecosistemas, México es lugar de descanso, abastecimiento y refugio para millones de especies acuáticas, canoras y rapaces, que transitan cada año de norte a sur de América y viceversa, según la temporada estacional, lo mismo que hasta algunas procedentes del continente europeo.
De acuerdo a este antecedente, nuestro territorio cuenta con distintos corredores biológicos que constituyen pasos migratorios para las también llamadas “embajadoras de la biodiversidad”.
Uno de ellos, es el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, que con sus vientos favorece el vuelo de las aves durante días completos.
Otra de las regiones en donde inverna el 15% del total de las aves migratorias que llegan a México provenientes de Canadá y Estados Unidos de América, es la región Laguna Madre y Delta del Río Bravo en donde confluye la migración de más de 450 especies de aves acuáticas, semiacuáticas y terrestres, esto le ha dado una connotación de importancia mundial.
Durante la escala que estas aves realizan en parajes de la laguna madre, sobre todo en las islas, es posible avistar ejemplares de vistosos plumajes que con su colorido embellecen escenarios naturales que forman parte de una zona natural protegida, donde habitan cientos de especies aladas que conviven con las que van de paso, formando maravillosos escenario que forman parte de las bellezas propias de esta región del norte de México.






