La liberación del ex Gobernador de Tamaulipas TOMÁS DE JESÚS YARRINGTON RUVALCABA de una cárcel texana, debe tener temblando a más de una docena de personajes que se han dado una vida de reyes desde el 2017, en que fue detenido en Italia, luego de aparecer como “propietarios” de negocios e inmuebles que el matamorense no podía registrar a su nombre.
La fortuna de TOMÁS YARRINGTON a su salida del poder en Tamaulipas fue considerada incalculable, su voracidad con el presupuesto no conoció límites y se aseguró de cubrir su retirada por el saqueo que cometió en el estado, dejando como heredero en el trono a EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES, que por obvias razones, nunca movió un solo dedo en su contra, cuando fue Gobernador del Estado.
Regreso con los prestanombres de TYR, que ya se sentían dueños de las fortunas que les fueron encargadas, pero de las que disponían como bienes propios, con la esperanza que el ex Gobernador terminara sus días en la cárcel, debido a complicaciones de salud que en varias ocasiones, lo hicieron requerir de atención urgente durante los siete años de reclusión.
Pero de pronto, días atrás y en medio de una operación discreta, YARRINGTON abandonó la prisión, pero tiene cuentas pendientes con la justicia mexicana, aunque acá conserva muchos amigos, por lo que lo demás… será lo de menos.
El tema es que al salir de prisión, obviamente que lo primero que hará o ya está haciendo, es ver el estado de sus bienes y en lo que sea posible recuperarlos, es decir donde pueda y lo que aun quede.
La fortuna de TOMÁS YARRINGTON sufrió una merma considerable al huir de México, ya que en los años que anduvo prófugo en el extranjero tuvo que pagar “protección” para no ser deportado ni entregado a la INTERPOL, pero aun así, le quedaron muchos bienes y dinero que distribuyó entre amigos y familiares, para perder el rastro y evitar su incautación.
El ex Gobernador hoy vuelve para recuperar lo que originalmente era del pueblo, pero que fue a parar a sus bolsillos; habrá que ver quienes están dispuestos a regresar lo que ya consideraban suyo, producto de la gracia divina, o que también pueden argumentar que, “lo del agua al agua”.






