No hay justificación para explicar el estado en que se encuentran las carretas del norte de Tamaulipas, que no sea la apatía del Gobierno Federal por designar recursos presupuestales para el debido mantenimiento, que dicho sea de paso, antes siempre recibió.
No le estaría comentando esto, de no haber visto y sentido el impacto vehicular en los profundos baches que se han formado en las carreteras que llevan de San Fernando a Reynosa y Matamoros.
Quienes radicamos en esta región, de alguna manera ya estamos preparados cuando salimos a esos tramos porque conocemos sus condiciones; pobres de quienes ya tienen tiempo de no venir y se aventuran, sin la menor idea de lo que van a encontrar en su camino.
Antes de la tormenta tropical “Alberto” ya había, sobre todo en la carretera Reynosa- San Fernando, una cantidad exagerada de profundos hoyancos, causantes por cierto de buena cantidad de accidentes al tratar de esquivarlos de manera repentina, pero después del fenómeno climático, la vialidad federal que comunica a Matamoros con San Fernando, sacó a relucir desperfectos que son un peligro para los conductores.
Fue tal la situación, que el mismo Gobierno de Tamaulipas emitió una voz de alerta en torno al estado de estas carreteras, anunciando su reparación a la brevedad, lo que sugiere que los trabajos de reparación habrán de comenzar de un momento a otro.
Pero… si la Secretaria de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes –SICT- cumpliera con sus protocolos no habría necesidad de llegar a situaciones de emergencia como la actual y se daría el mantenimiento de acuerdo a sus propios manuales, por el bienestar y seguridad de los viajeros.
Por cierto que habrá que ver durante la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2025 en los meses próximos, la cifra destinada al mantenimiento de las carreteras federales en el país, para saber a qué atenernos, en este rubro que ha sido uno de los varios que al Presidente que ya se va, no le importó y en consecuencia, no solicitó recursos.
Por eso, las carreteras están en el estado en que se encuentran.






