Hoy 7 de junio, se celebra en México El Día de la Libertad de Expresión, un privilegio que antes se consideraba exclusivo de los periodistas o de los medios de comunicación, pero que en la actualidad cobra singular relevancia a través del uso de las redes sociales, donde cualquier persona sin importar su condición económica, política, social o académica puede expresar sus pensamientos de la forma en que mejor le parezca, o le sea posible dar a conocer.
México es un país rico en libertades y la de expresión se encuentra consagrada en los artículos 6 y 7 de la Constitución Política que brindan a facultad a todos los ciudadanos de poder escribir, publicar manifestarse libremente, cuidando siempre de no perjudicar a terceros y sin más regla que el respeto a la vida de los demás y siempre considerando que los seres humanos somos capaces de pensar diferente y en ningún momento estamos obligados a creer o a profesar las mismas ideas.
Esta es una de las libertades más preciadas del pueblo de México, de la que hacemos uso aunque en ocasiones se convierte en libertinaje porque nunca faltan personas que se exceden en el uso de las palabras y ofenden, denigran y emplean toda clase de agresiones verbales o textuales, sin tener el menor sustento, aunque obvio y huelga decirlo, la responsabilidad de sus palabras atañe a quien las dice
Este día me permito felicitar a todo el pueblo de México por El Día de la Libertad de Expresión, una garantía muy nuestra que debemos utilizar todos los días en el mejor de los sentidos para hablar de cualquier tema que sea de impacto o beneficio común, tocando de manera preferente, los aspectos más prioritarios de todos los asuntos que tienen que ver con el desarrollo, el progreso comunitario y el bienestar familiar.
Si para algo tienen que servir las palabras es para armar oraciones que construyan puentes de entendimiento, no para herir, nunca para lastimar, mucho menos para demostrar si algo que dice la persona que está al lado no nos parece, entendamos que tiene derecho a manifestarse, es su opinión y merece respeto, como también merecen las nuestras que no son aceptadas ante el entendimiento o el criterio de quienes nos rodean.
¡Que viva la Libertad de Expresión, una de las prerrogativas más nobles y más puras de pueblo mexicano!.






