México llega este 5 de junio al “Día Mundial del Medio Ambiente”, una fecha donde hay muy poco que festejar, porque las condiciones que se viven en el país, son de agresiones constantes a la naturaleza y esta a su vez cobra, con fenómenos meteorológicos y climáticos muy ásperos.
Para no ir muy lejos y por una completa desatención de las autoridades y organismos ambientalistas, en la región de San Fernando hay cuerpos de agua contaminados con derrames de hidrocarburos, lo que incluye a la laguna madre, de donde se extraen al año miles de toneladas de productos pesqueros, que son destinados al consumo humano.
El uso de agroquímicos en la agricultura es otro factor altamente contaminante que no se atiende en la proporción debida, porque se considera que se trata de elementos básicos para lograr que las tierras produzcan, así como para eliminar plagas.
Ni que decir de la tala inmoderada para la producción de carbón vegetal o incorporar algunas superficies a la producción agrícola o pecuaria, todo se conjuga para que la naturaleza se sienta ofendida y responda con temperaturas como las que estamos viviendo y sobre todo, se manifiesta en sequias prolongadas y recurrentes.
¿Así que, hay algo que se pueda celebrar en este día?.
Ni siquiera es una fecha que inspire en los planteles escolares a decirles a los educandos sobre los cuidados que merece el medio ambiente, considerando que es a las nuevas generaciones a quienes les va a tocar lidiar con las consecuencias de nuestras irresponsabilidades, omisiones y pecados.
De la Universidad para el Bienestar “Benito Juárez” en San Fernando ya egresó una generación de Ingenieros Ambientalistas que vienen a convertirse en una ligera esperanza, cuando menos de interés por ese puñado de profesionistas, por atender el renglón del medio ambiente y que en un futuro cercano se cuiden las bases del respeto que merecen los ecosistemas, para evitar que el colapso total perjudique a nuestros descendientes.
Aquí las lluvias son cada vez más escasas y la gente del campo sobre todo, por ser más afectada con las prolongadas sequias, realiza toda clase de invocaciones, peregrinaciones y gasta en veladoras para pedir a la Divinidad porque vengan las lluvias, lo que no tiene nada de malo, pero a la vez lo podrían combinar plantando árboles en vez de cortarlos, cuidando de no tirar contaminantes en los cuerpos de agua, ni al aire libre; sería una buena manera de sentar las bases de una cultura necesaria para que la vida en el planeta y sobre todo donde vivimos, no se vaya complicando más al paso del tiempo, por nuestra propia culpa.






