Por un concepto muy difundido desde tiempos remotos, pero bajo muy escaso razonamiento, hay muchas personas que piensan que los animales, son criaturas que no piensan y no sienten, de tal forma que las tratan de forma despectiva, sin importarles que estén bajo su responsabilidad y que con esa actitud, además de una existencia de sufrimiento, les pueden causar hasta la muerte.
Por denuncias en redes sociales, hemos conocido maltratos a mascotas, que exhiben la falta de sensibilidad de personas que no le hacen ningún honor a su calidad de pensantes, mucho menos a su calidad humana.
En casos así no se puede menos que expresar molestia a la conducta de esas “personas”, que se comportan de forma irresponsable, que no deben tener bajo su cuidado a criaturas que no pueden cuidar, o que no saben tratar como los seres vivos que son; no se concibe que puedan dejar a su suerte o maltratar a las maravillosas mascotas, que de muchas formas nos hacen saber, que sienten y entienden, que sufren y gozan con el trato que reciben.
Los que tenemos una mascota, llegamos a considerarlas como parte de la familia, del hogar, sabemos que además de alimentarlas bien, llevarlas a las vacunas, desparasitarlas, darles sus baños, protegerlas de pulgas y garrapatas, que es algo muy básico, porque conviven y hasta interactúan, hay que darles afecto para que se sientan cómodas, porque bien que saben corresponder.
No me dejarán mentir, si les digo que tratadas de una forma adecuada y con cariño, esas criaturas nos dan demostraciones de afecto y de inteligencia, que nos convencen que si comprenden y que también tienen sentimientos.
¿O seremos más animales que ellos, que no alcanzamos a darnos cuenta de sus emociones?.
Aunque muchos lo ignoramos, en el Estado de Tamaulipas, existe una Ley de Protección a los Animales, que en su artículo 2, consagra que toda persona tiene la obligación de protegerlos, que los dueños o poseedores de animales tienen la obligación de brindarles la atención y cuidados que requieren, además de la obligación de dejarlos crecer al ritmo y en condiciones que sean propias de su especie y de gozar de libertad para expresar su conducta natural.
En todos los enunciados, esta ley habla de una “obligación”, no de un acto de piedad.
También, que los dueños o poseedores de animales que les sirven de compañía, tienen la obligación a dejar que su vida sea conforme a su longevidad natural, que no sufran incomodidad, que no padezcan exceso de hambre o sed y brindarles protección y cuidados contra el dolor, lesiones o enfermedades.
La misma ley contempla la participación social por medio de una Acción Publica como denuncia de maltrato animal a través un escrito, llamadas telefónicas o en medios electrónicos o de comunicación, que podría servir como elemento inicial para que el servidor público que lo atienda, pueda levantar acta circunstanciada y darle curso a un procedimiento.
Mientras que la Ley que se menciona y se encuentra vigente en la entidad, especifica lo siguiente:
ARTÍCULO 52.- Es responsable de las faltas previstas en esta ley cualquier persona, institución o asociación de carácter privado, público, social o gubernamental, que participe en la ejecución de las infracciones o induzca, directa o indirectamente a cometerlas. Los padres o tutores de menores de edad o personas con discapacidad serán responsables de las faltas que éstos cometan. ARTÍCULO 53.- Las infracciones a lo dispuesto en esta ley que en el cuerpo de la misma no tuviere señalada una sanción especial, serán sancionadas a juicio de las autoridades competentes con multa de diez a mil veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización y arresto hasta por 36 horas, según la gravedad de la falta, la intención con la cual ésta fue cometida y las consecuencias a que haya dado lugar.
Así que ahora ya lo sabemos; el maltrato animal, causarles sufrimiento o la muerte, se castigan con rigor –cuando sea el caso-, solo hace falta que las personas que tengan conocimiento de esta clase de actos, los denuncien para que se inicie el procedimiento, en un tema donde es necesario dar un escarmiento para que todos podamos entender que la ley impone como obligación el cuidado de todos los animales, no solo de aquellos que tenemos como mascotas, sino que hasta de los callejeros.






