A causa de los problemas en la comercialización que afectan a los productores de sorgo y la presencia de plagas cada vez más difíciles de controlar, entre los productores locales ha despertado interés por la siembra de otras especies agrícolas más fáciles de vender, a mejor precio y que permitan darle rotación a las superficies.
De los cultivos que se encuentran considerados para comenzar con una variación que favorezca también la recuperación de las tierras, se encuentran el trigo, girasol y la canola, cuyas aplicaciones comestibles las convierten en productos vegetales de alta demanda, cuyos precios superan en el mercado internacional, al del sorgo.
Tal decisión ante los problemas que se están presentando para la venta de la gramínea, que al estar sujeto a las condiciones de mercados internacionales, impiden que se puedan liquidar a precios que convengan a los productores de la región, que enfrentan una competencia desleal y ruinosa frente a los agricultores de Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, que comparten con México un tratado de libre comercio desleal y ruinoso.
Debido a estas problemáticas que amenazan con empeorar, productores de sorgo comienzan a organizarse para establecer predios experimentales donde puedan sembrar y dar seguimiento a nuevos cultivos que se puedan convertir en alternativas viables a corto plazo, para asegurar la rentabilidad de la actividad agrícola en esta región del norte del país, que de momento se encuentran pasando por condiciones dificiles.






