El que anda de buenas no puede andar de malas, dice el “Filosofo de Güemes” en su inmortal libro de anécdotas con sabor a chascarrillos, sobre la ideología rustica del pueblo.
Me viene a la mente, tras observar una de las planillas municipales registradas por el municipio de San Fernando y ver el nombre de la Ing. Industrial CAROLINA MADAI SOSA CERDÁN, en carácter de candidata a regidora de la planilla encabezada por MORENA y propuesta como representante del Partido Verde Ecologista de México -PVEM-.
De ese registro hubo muchos sorprendidos y tal vez hasta ella misma, que según se veía en su participación social como embajadora ambientalista y promotora del empleo, su vista no estaba puesta en la política.
Pero surgió la oportunidad de ir en la planilla de la coalición “Seguiremos Haciendo Historia en Tamaulipas”… ¿y quién era ella para decir que no?.
Indagando el origen de su postulación, se supo que el partido Verde tiró sus redes en San Fernando y capturó una excelente percepción social para la profesionista, que se ha distinguido por su obstinación para embellecer a San Fernando y fortalecer los pulmones ecológicos de la ciudad.
Respaldada también por miles de personas agradecidas por su ayuda para conseguir empleos en maquiladoras de la frontera, donde han logrado obtener un ingreso digno para sostener a sus familias.
Es decir que la trayectoria de MADAI SOSA está avalada por política de trabajo, política de la buena.
Esa es la explicación de su registro como parte de la planilla encabezada por MORENA y lo comento porque escuché bastantes comentarios en sentido de ignorar el porqué de su inclusión en la planilla.
Simple mercadotecnia electoral; los partidos buscan candidatos rentables, que se puedan vender sin grandes inversiones, que cuenten con perfil sólido y no requieran de alteraciones de su personalidad para embaucar o llamar la atención.
Es una mujer con luz propia, que desde ahora, el PVEM ya la mira como una carta para ser jugada en ligas mayores de la politica dentro de tres años, para pesar de quienes por alguna razón no coinciden con ella, pero que tampoco se preocupan siquiera por imitarla para intentar obtener el mismo éxito.
Dicen que “no hay peor enemiga de una mujer que otra mujer”, cuando por la naturaleza de la evolución de sus derechos, los logros de una, deberían saber a mil de triunfo para todas.






