Productores de sorgo de la región están demandando la creación de fuentes de financiamiento para el campo, que les permita escaparse de las garras de los acopiadores de granos, que ejercen un agio criminal, que obliga a los agricultores a entregarles sus cosechas en condiciones inicuas.
Solicitando la omisión de sus identidades por temor a ser víctimas de represalias, mencionaron que como no hay quien les preste dinero, tienen que recurrir a los bodegueros o acopiadores que aceptan refaccionarlos de momento para realizar los trabajos agrícolas y otras necesidades que se presentan en el desarrollo del ciclo.
Pero esa “ayuda” de los acopiadores lleva como condición ineludible la entrega de las cosechas de granos, que los productores tienen que llevar a sus compras de manera obligatoria, sufriendo las normas de calidad, que se caracterizan por descuentos exagerados que tienen que aceptar.
Aunque esto no es todo; debido a una pésima política de la Procuraduría Federal del Consumidor –PROFECO- que consiste en checar las basculas de las compras de granos hasta el final de la cosecha, esto permite que los sistemas de pesado de las recibas, funcionen en circunstancias anómalas.
A falta de créditos en la bancos, la desaparición de la Financiera Rural y la falta de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple –SOFOMES- a los agricultores no les queda más remedio que pedir dinero prestado a los bodegueros, a sabiendas los resultados.
También debido a la falta de dinero fresco tienen que solicitar la semilla a crédito, así como otros insumos para los cultivos, principalmente venenos contra las plagas y la maleza en casas semilleras, por los que tienen que pagar intereses muy alto, cuando reciben el pago de las cosechas, generando una pulverización de las utilidades, una vez que por otra parte, la mayor parte de los acopiadores pagan a los productores en pequeñas y largas parcialidades.






