Entre las situaciones más desastrosas que afloran en cada campaña política, se encuentran las llamadas “ocurrencias”, que son ideas de última hora, que saltan a la mente de los candidatos o candidatas, o bien de sus colaboradores mas cercanos, como parte de una súbita “inspiración divina” que los y las empuja, a seguir esos pensamientos.
No está por demás decir que entre más ignorantes o menos preparados estén los candidatos y sus equipos, son siempre mas y peores “las ocurrencias”, muchas de las cuales surgen al calor de las bebidas espirituosas o de la borrachera anticipada que produce el poder, es decir antes de ganar y asumirlo.
Por eso, en todas las capacitaciones que los partidos someten a los candidatos y candidatas, se encuentra la consigna de “cero ocurrencias”, es decir no abandonar para nada el manual de campaña, así la idea surgida de última hora, parezca la creatividad más prodigiosa.
Cuando ocurren, “las ocurrencias” suelen dejar saldos lamentables y muchas de estas son aplicadas sin consultar, por colaboradores que se sienten empujados a experimentar con golpes de suerte que permitan demostrar capacidad para subir puntos y lograr una posición superior que sus compañeros y que una vez lograda la victoria, esos méritos de inteligencia, sean reconocidos y por supuesto, premiados.
Después de asistir a cursos de ese tipo acuñé algunos conocimientos que todavía me sirven y este es uno de ellos; en cada campaña, nunca falta el o la “ocurrente” que salte con propuestas que no se encuentren considerados dentro de la biblia de los candidatos… o que simplemente hagan las cosas sin pedir autorización.
Y repito sin ánimo de ofender a nadie; entre más ignorancia, más y peores “ocurrencias”.
Veamos si esta campaña es la excepción o si las estulticias brillan por todo lo alto para reafirmar que los tontos con iniciativa son muy peligrosos, pero hay por puños, de tal suerte que encontrarlos, no representa la menor dificultad.






