Las ligeras precipitaciones que se han venido registrando en las últimas horas, representan una gran utilidad para las siembras en desarrollo y el crecimiento de la vegetación que sirve de comida para el ganado, sin embargo no son suficientes para recargar mantos freáticos y mejorar los niveles de las presas y los ríos.
Bajo este escenario, Tamaulipas enfrenta un panorama complicado por la sequía que afecta a 29 de sus 43 municipios, mientras que 14 se encuentran en amarillo –fase preventiva- y no hay uno solo marcado en verde, que es el color para calificar suficiencia en el vital elemento.
El Comité de Evaluación del Semáforo del Agua en la última reunión dio a conocer que ya hay tres municipios más en relación al mes anterior que fueron pasados de amarillo al color rojo, siendo estos: Antiguo Morelos, Camargo y Villa de Casas.
Ya antes, se habían decretado en contingencia, es decir en color rojo: Altamira, Aldama, Burgos, Bustamante, Camargo, Ciudad Madero, Cruillas, González, Guerrero, Díaz Ordaz, Jaumave, Matamoros, Méndez, Mier, Miguel Alemán, Miquihuana, Nuevo Laredo, Palmillas, Reynosa, Río Bravo, Cd. Victoria, Soto la Marina, Tampico, Tula, Valle Hermoso y San Fernando.
En estos 29 municipios, las condiciones de ríos, presas y lagunas que resuelven las necesidades de las actividades del campo y de consumo doméstico en zonas urbanas se encuentran bajo un intenso estrés hídrico que se manifiesta en insuficiencia y en algunos casos, desabasto del elemento básico para la sobrevivencia de las personas.
Mientras que en los 14 municipios del resto de la entidad las lluvias tampoco se han presentado, o solo de forma muy moderada, lo que apunta a tiempos difíciles en el abasto de agua, ya que de acuerdo a las predicciones meteorológicas nacionales a largo plazo, el 2024 será un año de bajas precipitaciones y temperaturas muy elevadas en los meses de primavera- verano.
En San Fernando, uno de los municipios marcados en color rojo, el rio “Conchos”, afluente que atraviesa por la cabecera municipal para desembocar en la laguna La Nacha, muestra un caudal irrisorio que confirma la situación en que se encuentra esta zona del país, donde las actividades primarias –agricultura y la ganadería- dependen de las lluvias y la disposición de agua, mientras que en la actividad pesquera, la entrada de agua dulce es necesaria para mejorar el PH y mejorar la reproducción y crecimiento de las especies.






