La temporada política es propicia para que de la noche a la mañana surjan páginas anónimas en redes sociales, que llevan como objetivos principales destrozar las imágenes de algunos políticos, para darles a otros la oportunidad de empoderarse.
En esencia, desde hace años forman parte de las nuevas metodologías políticas que aunque detestables, sobre todo para quienes son víctimas de toda clase de infundios desde la mezquina oscuridad por mentes retorcidas, es algo que no se puede evitar, ante los escases de conocimientos tecnológicos para descubrir la identidad de los autores.
Lo que se exhibe en ese tipo de página llegan a ser verdaderas atrocidades, sobre todo por el nivel de vulgaridad y embustes que utilizan para denostar las imágenes de personajes políticos –hombres y mujeres- que aparecen como figuras principales dentro de la lucha por el poder que se libra de manera sistemática.
No es de extrañar que se trate en ocasiones de “fuego amigo”, es decir de militantes de mismos partidos desde el ostracismo “trabajan” para demoler perfiles exitosos y dejarlos a la par con personajes de bajo perfil, que exactamente andan en busca de las mismas oportunidades.
Por fortuna la sociedad ya conoce ese tipo de procedimientos y hace caso en consonancia a la identidad anónima de los administradores de las páginas que se crean con afanes destructivos, a sabiendas que su impunidad se encuentra asegurada, porque difícilmente van a dar con los responsables.
Aunque… a unos cientos de kilómetros de San Fernando, hay empresas especializadas en descubrir con toda precisión quienes se encuentran detrás de esas páginas, solo es cuestión que la persona afectada o interesada se ponga en contacto y acceda –obviamente- a pagar por el servicio.
Le comento esto porque en San Fernando estamos viendo más de media docena de páginas anónimas, de las que algunas están mostrando la intención de su origen, que van sobre la imagen y honra de los políticos, sin considerar su edad y género, decididas a provocar un quebranto en la imagen, para que otros candidatos o apenas aspirantes, destaquen como personas inmaculadas.
Esto irá en aumento al paso de las días y conforme se acerquen y avancen las campañas electorales, por lo que habrá que ver hasta donde se atreven a llegar en esta ocasión los incognitos creadores de páginas sin identidad y estar pendientes, por si alguno de los políticos difamados, se atreve a invertir como parte de los costos de campaña, en conocer el nombre y rostro del o los responsables y en consecuencia enderezar acciones legales en su contra.






