Desde hace más de dos décadas comenzamos a escuchar que pronto, el abasto de agua para usos de todos fines se iba a convertir en un problema, incluso algunos se atrevieron a decir que la próxima guerra mundial… sería por el agua.
Sin llegar necesariamente a este último extremo, la realidad nos ha alcanzado y vemos como cada día son más alarmantes las noticias sobre el desabasto de este elemento, vital para la supervivencia y vida digna de las personas.
Lo que nos coloca ante una realidad irrefutable: el agua hay que cuidarla.
Mucha o poca, de la que dispongamos, hay que hacer un uso racional e integral, es decir utilizarla en lo necesario y aprovecharla al máximo, como ya lo hacen en otros países.
Porque aun viendo como están las cosas, vemos personas desperdiciando este líquido, al usarlo en formas exageradas, que podrían servir igual, pero con un gran ahorro; no necesito decirle que bañarse a chorros en la regadera es placentero y que lavar el vehículo con una manguera es más cómodo, pero en ambos casos por poner ejemplos simples a la mano, con una cubeta y un traste se podría ahorrar más del 50 por ciento.
Y así sucesivamente, quienes acostumbran a lavar las banqueras, regar las plantas, pueden encontrar formas de ahorrar agua, mientras que algo muy básico para demostrar que somos conscientes de la importante de este recurso, es vigilar constantemente que no existan fugas en las instalaciones domésticas.
Todo esto se puede hacer, solo es cuestión de conciencia… y de cultura.
Muchas veces las personas se quejan de la escasa presión del líquido y en sus instalaciones tienen varias fugas en forma de goteo constante y sistemático que juntando todo este despilfarro, llega a cifras exorbitantes.
Hoy por hoy, hay que cuidar el agua con un uso racional e integral, porque la carencia o desabasto que hemos vivido, en los próximos años puede convertirse en una verdadera crisis que alcanzara a nuestros descendientes.
Y estoy seguro que no queremos esa suerte para ellos; por eso desde ahora hay que educar también a los niños y niñas sobre el cuidado del agua, comenzando por sentar una cultura que pueda llegar a instalarse en la conciencia de las personas y de esta manera prevenir lo que según los pronósticos frecuentes, en un día no muy lejano, será un colapso total.






