Aparte de manejar sin casco de protección, sin licencia de conducir, de manera desordenada y volándose los “altos” en los cruceros, un número indeterminado de motociclistas arriesgan no solo sus vidas, sino que también de sus mujeres e hijos al subirlos a los vehículos de dos llantas, donde apenas caben.
Aquí es común observar como jóvenes en su mayoría, tripulan motocicletas con uno o dos hijos en medio y sus esposas o parejas en la parte trasera, casi fuera del asiento, lo que expone a un accidente de consecuencias lamentables.
Esta situación se produce aprovechando que no hay agente de tránsito local que se encarguen de vigilar y sancionar ese tipo de anomalías, que ponen en grave riesgo a menores de edad y jóvenes mujeres que se atreven a viajar en condiciones tan peligrosas.
Lo anterior sucede porque hay hogares donde el único vehículo para movilizarse es una motocicleta y esto provoca que en vez de caminar, integrantes de las familias decidan subirse todos a la unidad de fuerza motriz, sin considerar el alto peligro que esta osadía representa.
En San Fernando se han registrado accidentes con saldos fatales donde motociclistas han llevado siempre la peor parte y ni siquiera por estas experiencias, se ha generado la conciencia de usar cascos protectores y respetar las reglas de vialidad, de tal forma que en la misma manera como algunos exponen a sus esposas e hijos, otros se embriagan y manejan, cruzándose de manera imprudente entre otros vehículos más pesados, haciendo el llamado “paso de la muerte”, que en ocasiones no les sale bien.






