Hablar de civilidad en la política es una utopía.
Los procesos político electorales de los últimos tiempos se han caracterizado por la ferocidad de los contendientes, como parte de un ingrediente básico para apabullar a la competencia y al mismo tiempo, ganar adeptos.
Por eso, causa sorpresa la buena de funcionarios públicos cuando hablan de pactos de civilidad entre los partidos políticos para que las elecciones que vienen, se realicen en Tamaulipas en las mejores condiciones, usando la palabra civilidad como el analgésico que van a usar todos los candidatos.
¡Por supuesto que no!. Se van a dar hasta con la cubeta, porque las campañas se han convertido en tribunas para las descalificaciones, las calumnias y ni se diga… los perfiles falsos y páginas anónimas para denostar, al calor de la política.
¿Quién tiene la capacidad para frenar esto?. Me temo que nadie.
Parte de la sazón de la política está en los dimes y diretes, en sacar los trapos sucios al sol y que esto no debería ser así, estoy de acuerdo, pero en la realidad funciona en esta forma desde hace tiempo.
Así que invocar la palabra civilidad en las campañas políticas, es como estarle gritando a la luna, o más fácil, como estarle hablando a la virgen, esperando que responda.
Y las leyes que rigen los procesos electorales, no han legislado en este sentido, es decir para atenuar los embates de los candidatos, que han usado los debates para decirse hasta de lo que se van a morir; no van a confrontaciones ideológicas o contrastes de proyectos, sino a tratar siempre de dejar claro que el o los rivales, son más corruptos y sinvergüenzas.
Y para el pueblo, esos shows son “botana”, una especie de la sangre que corría en el circo romanos, que ahora usan las palabras, la retórica y la información para hacer trizas a los contrincantes. Pregunto… ¿hay algo de civilidad en esto?.
O tal vez consideran que la civilidad tiene como límite que no se agarren a golpes en público, si ese es el concepto primitivo de la cordialidad o la urbanidad puede ser que estén invocando el termino correcto, pero en el estricto sentido de la palabra… la solo existe en la mente de quienes ni siquiera tienen una idea de lo que es la política.






