Cientos de personas de todas las edades, principalmente niños, se preparan para participar en la celebración del rito conocido como “Halloween”, mientras que la iglesia católica está advirtiendo de la incongruencia de una celebración que riñe con las enseñanzas de su religión.
En “Halloween”, disfrazan a los menores de diablos y brujas y se decoran las casas con calaveras, calabazas de siniestra sonrisa, gatos negros, vampiros, y demás parafernalia tenebrosa, en una celebración pagana donde se festeja a la muerte, las tinieblas, el miedo, lo monstruoso, lo repulsivo, el diablo y todo lo opuesto a Dios.
Nos hemos dejado engañar por la publicidad y por el comercio, que nos ha hecho creer que es divertido vestir a los niños de ‘diablitos’ y a las niñas de ‘brujitas’ y colgar en nuestras casas toda clase de artículos de horror, señalan fieles con relación a ese tipo de expresiones.
La iglesia señala que el diablo “no es un personaje simpático y mucho menos un invento, su existencia es dogma de fe de la Iglesia Católica, que afirma de él que es un ser personal espiritual, enemigo de Dios, promotor del mal, que sólo busca nuestra condenación”.
Por ello, está exhortando a los fieles a “celebrar la vida, no la muerte; el bien, no el mal; el amor y la paz de Dios”, e imitar a los santos.
“Expresemos nuestra fe en que, con ayuda de Dios, el bien siempre triunfa sobre el mal, los buenos le ganan a los malos y la luz derrota la oscuridad”.
El 31 de octubre, o mejor aún, el 1 de noviembre, hay que celebrar a los santos, disfrazarse de santos, organizar juegos y concursos, lotería de los santos, sopa de letras con nombres de santos, ponerle la aureola al santo, el ‘rally de los santos’ con preguntas y pistas’, en lugar de sólo pedir dulces, regalarlos también, junto con estampitas de santos”, recomiendan.






