Acapulco, un destino turístico de renombre en México, se encuentra en estado de emergencia tras el embate del poderoso huracán Otis, que rápidamente se intensificó de tormenta tropical a huracán de categoría 5, la más alta en la escala Saffir-Simpson. Las fuertes lluvias, vientos huracanados y oleaje elevado han dejado una estela de destrucción en su paso por esta icónica ciudad costera del estado de Guerrero.
El huracán Otis llegó a tierra en Acapulco durante la madrugada del miércoles 25 de octubre, con vientos sostenidos de 270 km/h, lo que lo clasificó como un fenómeno «potencialmente catastrófico», según informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. Los estragos no se hicieron esperar, con inundaciones en edificios, cristales rotos y objetos lanzados por el aire debido a la furia del viento.
La población de Acapulco, con alrededor de 800,000 habitantes, se vio forzada a resguardarse en medio del caos. Huéspedes y residentes compartieron imágenes impactantes de vidrios rotos en habitaciones de hoteles y esfuerzos por encontrar refugio en baños y escaleras.
Afortunadamente, hasta el momento, no se han reportado víctimas humanas, tal como confirmó esta mañana el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia desde Palacio Nacional, pero la magnitud de los daños materiales es significativa.
El huracán Otis, en menos de 24 horas, pasó de ser una tormenta tropical a un huracán de categoría 5, lo que tomó por sorpresa a las autoridades y a la población. Además de Acapulco, las zonas de Coyuca de Benítez y San Marcos están en riesgo, con las peores consecuencias previstas para las próximas horas. El Servicio Meteorológico Nacional advierte sobre lluvias extraordinarias en Guerrero y lluvias intensas en Oaxaca. También existe la posibilidad de chubascos y lluvias fuertes en varios estados circundantes.
FUENTE ELSIGLODETORREON






