De acuerdo a experimentados agricultores locales, la producción de sorgo en la región podría sufrir la misma suerte que la del algodón hace más de 50 años, en que fue abandonado por los agricultores debido a las frecuentes plagas que lo hicieron insostenible en aquella época, aunado en esta ocasión a los problemas de comercialización y desaparición de apoyos y programas oficiales, mantienen en el colapso al campo.
Tal situación considerando que así como sucumbió la producción del algodón, afectada por el “picudo” y el “gusano rosado”, el cultivo de sorgo también podría ser exterminado por el “pulgón amarillo” y otras plagas que han venido mermando la producción en los últimos años.
“El Pulgón Amarillo” es una plaga difícil de controlar, primero por la ineficacia de los insecticidas y métodos de combate, y en segundo lugar por la insuficiencia económica de los productores, quienes evidentemente no pueden con los costos cada vez más altos para hacer producir sus tierras.
En este escenario, la plaga del pulgón amarillo es una seria amenaza para la agricultura, y particularmente para el sorgo, que si no se toman las medidas necesarias, va acabar con este cultivo al igual que sucedió con el algodón décadas atrás.
Esto sumado a los problemas naturales, los productores agrícolas se encuentran descapitalizados y enfrentando condiciones inciertas para la venta de sus cosechas, mientras que además enfrentan la reducción de programas oficiales de ayuda directa a los productores y una serie de factores catastróficos que han convertido a la agricultura en una actividad cada vez más complicada.






