Tengo amigos maestros de bastantes años, que siempre me han dejado ver que las dirigencias sindicales son totalmente severas, autoritarias y enérgicas en el uso del poder y que no toleran que sus militantes – o súbditos- se rebelen a sus deseos, como si tratara de las antiguas monarquías.
Sin embargo con el paso de los tiempos las cosas cambian y las personas se han vuelto más abiertas y capaces de luchar por sus principios, no por lo que digan sus líderes, que una vez encumbrados, usan a sus representados como escenografía para cumplir sus propósitos.
Este es el caso del actual conflicto en Tamaulipas, donde el dirigente de la sección XXX del SNTE profesor ARNULFO RODRÍGUEZ TREVIÑO se mantiene atrincherado en una postura que por momentos exhibe intransigencia y que esta vez rebasó los límites de la tolerancia, al dejar sin clases a cientos de miles de niñas, niños y adolescentes, ¡nomás por sus pistolas!.
Pero… hay una pequeño porcentaje del universo magisterial que siente más compromiso con la educación, que pasaron por alto la orden de suspender labores y decidieron cumplir con sus obligaciones, tal y cual debe ser.
Trabajadores de la educación que no sienten temor por las represalias y las clásicas amenazas de no recibir el apoyo del sindicato en cuanto realicen un trámite o enfrenten un conflicto con la parte oficial.
Aquí en San Fernando hay varias escuelas que se han mantenido fieles al apostolado de la enseñanza, que no se han sumado a la larga lista de planteles, donde directivos y maestros han demostrado ser más leales a su dirigente estatal, que al compromiso con la patria, a través de la educación, una carrera que ellos eligieron.
Son las escuelas primarias “Juana de Asbaje y Ramirez”, la “Benito Juárez” de la zona centro, la “Mariana Matamoros” de la colonia Ribereña, la “Isidora Cantú Meléndez” de la colonia Loma Alta y parcialmente, la “Genaro Cortinas” de la colonia Paso Real.
También destaca la secundaria federal “Belisario Domínguez”, con una disculpa por la omisión de los nombres de algunas escuelas que también estan consagradas a su labor de capacitar a los menores y proyectorlos a niveles mayores de enseñanza, profesores y profesoras que no aprovechan los fuegos artificiales para echar la gata a retozar y que con su actitud, dignifican lo que muchos no saben respetar.
Excelente estas demostraciones de respeto para la sociedad y la demostración de convicciones por la sagrada labor de enseñar, una vez que esto pase, porque se tiene que resolver –y la Secretaria de Educación LUCÍA AIMÉ CASTILLO PASTOR no se irá- habrá tiempo de hacer un balance y de conocer con precisión las identidades de los maestros y maestras que en todo momento se mantuvieron al pie de sus grupos.
Para que cuando venga el próximo “Día del Maestro” estemos en condiciones de pedir para estos profesores y profesoras una condecoración por quedarse en el frente de batalla, al cuidado de sus obligaciones en vez de preferir las marchas, las carnes sanadas y las fiestas en que terminaron algunos de los plantones magisteriales.
Antes había comentado aquí que platicando con viejos maestros algunos activos y otros ya jubilados, me dijeron que “el profe ARNULFO”, como le llaman, no tenía ningún derecho a paralizar la educación en Tamaulipas, que su actitud no correspondía a un líder responsable y consciente de sus actos, sino que más bien parecía inspirado en ejemplos de personajes famosos por sembrar el terror.
Pero nadie se lo va a decir en su cara, aunque algunos se lo demuestran al hacer caso omiso de la incitación a parar los trabajos, porque no quieren ser cómplices de hechos que van en contra del desarrollo y bienestar de las nuevas generaciones.






