A los ojos de las esferas de gobierno donde se toman las decisiones importantes para beneficio o perjuicio de la vida colectiva, San Fernando tiene una categoría microscópica, donde no se toma en cuenta su aportación al Producto Interno Bruto con el resultado de las actividades primarias, que sitúan a esta zona como puntero en la producción de alimentos.
Le digo esto porque si tuvieran en mejor animo a San Fernando y su área de influencia, como lo que en realidad es, tendríamos para comenzar buenos servicios de salud y no me refiero únicamente al Hospital General, sino que también al IMSS que de acuerdo al dicho de la mayoría de los usuarios es “un elefante blanco” y el ISSSTE, un espejismo que solo se transforma en amarga realidad, con el descuento sistemático en los cheques de los empleados federales.
En mi modesta opinión, nunca debieron dejar que se fuera la oficina de enlace de la Secretaria de Relaciones Exteriores –SRE- que prestaba un gran servicio aquí en la tramitación y entrega de pasaportes y por una lógica elemental, deberíamos tener en San Fernando, una representación de la Procuraduría Federal del Consumidor –PROFECO- donde ventilar de principio a final, procedimientos contra prestación de malos servicios o abusos de los comerciantes.
Una oficina de asuntos laborales, conciliación o arbitraje o como se le llame donde llevar todos los asuntos donde se invoca el espíritu de las leyes para resolver de fondo problemas que afectan a los trabajadores.
Pero no hay nada de eso; los asuntos hay que ir a tratarlos a Cd. Victoria o Matamoros, como si la gasolina fuera gratis y las carreteras tan seguras.
Ni siquiera hay en San Fernando el servicio de hemodiálisis, lo que provoca que cientos de enfermos de problemas renales tengan que ir a otras poblaciones con mayor equipamiento en materia de salud, a tratarse con la idea de una mejor calidad de vida.
Y así sucesivamente podríamos ir haciendo una lista de todo lo que no tiene San Fernando –sin pasar por alto lo que si tiene- para que cuando lleguen los tiempos políticos, se pueda pedir a todos los candidatos de todos los partidos, a firmar con su puño y letra el compromiso de afrontar el reto de resolver las carencias que más impactan en el malestar de la vida individual y comunitaria.
Porque resulta que al calor de la política todo se vuelve pasión, amor o coraje, pero se nubla la razón para aprovechar esas coyunturas, donde se pueden establecer compromisos, en beneficio… ¡de nosotros mismos!.
Pero… ¿alguien está pensando en esto?. Me temo que puede más el interés personal que las causas comunes; ese es un nudo que tiene que deshacerse, porque de lo contrario las cosas seguirán igual, como están, porque la misma sociedad así lo permite con su apatía.
Finalmente si las cosas siguen igual no pasará nada, porque hay miles en San Fernando que sostienen que toda la vida ha sido así y que esto nunca cambiará, a esas personas hay que “agradecerles” el estado que prevalece y donde sus mismos descendientes sufren los estragos que causa el estancamiento que vive un municipio que ya tiene 274 años de su fundación y cuyo desarrollo contrasta de forma muy significativa con municipios –del mismo Tamaulipas- que no llegan al siglo de antigüedad y que gozan de mayores servicios públicos y del sector privado.
San Fernando es la casa de todos, así que se valen opiniones constructivas por supuesto, porque está visto que en los tiempos modernos, para destruir no se necesitan siquiera motivos. El canibalismo es gratis.






