Cada año, los productores de sorgo del norte de Tamaulipas se enfrentan a problemáticas similares, lo que por efecto del tiempo y la experiencia de la gente del campo, funcionarios públicos del ramo y profesionales de alta gama –maestros y doctores- en estos temas, ya debería existir un esquema que sirva para defender a los hombres y mujeres, de las cada vez más marcadas asimetrías de los mercados internacionales.
Sobre todo, para evitar que los productores de México sean víctimas de acuerdos fatales que en vez de beneficiarlos, terminan por arruinarlos, aunque el pretexto sea, el de un beneficio nacional.
Porque los lenguajes que hablan los productores rurales y los servidores públicos no son los mismos, comenzando porque se desenvuelven en ámbitos muy diferentes; mientras que los agricultores tragan tierra de sus parcelas para hacer producir las tierras, los funcionarios operan desde sus oficinas, con todas las comodidades de la vida moderna.
En esas condiciones pensar que “los de arriba” entienden a los productores, no parece fácil.
Ya vio usted como han batallado por el precio del sorgo este año, pero no se descarta que el siguiente, pueda ser peor, porque no existe ninguna garantía que las cosas vayan a mejorar, ya que todo se encuentra sujeto a las condiciones de los mercados internacionales.
Es decir que desde muy lejos le ponen el precio, a lo que se produce en el campo de México.
Y los que pueden accionar o hacer algo para prevenir que no pase lo mismo, están entretenidos en otros asuntos, pero no están viendo ni siquiera en lo corto, porque mucho antes de lo que se imaginan, va a estar encima la cosecha de sorgo de ciclo temprano del 2024.
Así como tienen cabeza para pensar en estrategias de campañas electorales con dos, tres y hasta seis años de anticipación … ¿habría manera que se ocuparan con tiempo de diseñar un esquema para proteger a los productores del campo mexicano?.
Los gritos y sombrerazos por las problemáticas del sector primario solo duran unas semanas, luego los productores son vencidos por el cansancio y llegan al grado de pensar que no hay solución para sus problemas; el agotamiento físico y mental es una de las principales armas de quienes lucran en exceso con el sudor de quienes hacen producir las tierras.
Los productores ya no se quejan, los líderes de organizaciones tampoco, los representantes populares mudos ante el tema, entonces, quiere decir… ¡que todo está bien!.
A este paso, seguirá estando bien, por los siglos de los siglos…






