Es común que en asuntos de política se atraviesen las influencias de “padrinos” o “madrinas” para influir en las decisiones de los partidos, en torno al otorgamiento de candidaturas, que en estas condiciones, un buen porcentaje resultan fallidas, cuando llega la hora buena.
Lo anterior porque los influyentes “arriba” a través de buenas o malas artes consiguen influir en las decisiones, en el momento de seleccionar a quienes se van a batir en las urnas… pero hasta ahí llegan.
Porque una cosa es maniobrar para lograr cualquier candidatura que depende de una sola decisión, que salir a buscar y conseguir los votos que se requieren para ganar una elección constitucional.
Lo estamos viendo; hay personalidades patéticas en el mundo de la política que extasiados por el canto de las sirenas salen al ruedo en el sueño de alcanzar una candidatura, cuando de pronto una improvisada encuesta social se encarga de hacerles ver –aunque a veces no entienden ni con los números en la mano- que ni en sus casas los quieren.
Es más, en estos días presumir –como algunos acostumbran- de un padrinazgo o madrinazgo, es ofensa para el pueblo, que ya está cansado de ver favoritismos, injusticias y pránganas queriendo arrebatar espacios que les corresponden a otros, con mayores méritos y capacidades.
Abajo, el pueblo quiere ver que se privilegie el trabajo social y partidista, no el amiguismo que ha servido para encumbrar a nocivos elementos que durante su trayectoria se han encargado de ratificar su inutilidad como servidores públicos y que con la mayor desvergüenza ahí siguen, aferrados seguir succionando la urbe presupuestal y el poder público, para transformarlo en dinero, o beneficios personales.
Hay especímenes que ni siquiera viendo la tempestad se arrodillan; que fingiendo demencia temporal pretenden enterrar pasados llenos de fango, que afanosamente buscan revivir aquellos tiempos de la abundancia de recursos oficiales que pasaron y mal gastaron a manos llenas.
Y de esos, que tienen un pasado más cochambroso que la campana de un restaurant de fritangas, hay bastantitos haciendo nidal en MORENA, luego de hundir al PRI y de ser ignorados por otros partidos, donde no caben por la cola que arrastran como un carrusel de las tropelías que han cometido.
Regreso con el comentario inicial, para recalcar que los tiempos modernos son de transformación, o al menos esa es la idea del partido que se encuentra de moda en México, pero que visiblemente está infestado de personajes siniestros del pasado reciente, que no conformes con haberse colado a pesar de su pestilente historial, están jalando a otros de su misma calaña, que se atreven a creerse piratas, prestos a arrebatar las oportunidades que deben ser para quienes son su trabajo y lealtad, se han ganado ese derecho.
Por cierto, son Caballos de Troya, que en cualquier momento van a demostrar que la traición es su principal virtud; pronto habrá que ponerles nombres, para que se enojen por algo.






