Por cinco meses al año, pescadores de la laguna madre se miran imposibilitados para capturar productos acuáticos, debido a la implementación de vedas oficiales, que tienen como objeto asegurar la reproducción de los recursos, a través de una captura sustentable.
La Lisa, producto de escama que se explota en proporciones abundantes en el vaso lacustre, es objeto de tres periodos de veda durante el año, lo que pone en aprietos a los pescadores, porque aunque se trata de un producto de bajo valor comercial, es un “colchón” para los gastos que realizan.
Esta especie de escama se veda durante todo el mes de febrero en su primera etapa, luego del 1 de septiembre al 10 de noviembre en la segunda fase y por ultimo durante diciembre, lo que implica poco más de cuatro meses de abstención en su captura.
Mientras que por otra parte, el camarón, la especie más valiosa de las que se captura en la laguna madre, cada año se veda durante 40 días, entre los meses de mayo y julio, lo que aunado a la veda de Lisa, suman más de cinco meses de restricciones que afectan los ingresos de los pescadores y el bienestar de sus familias.
Situación que no ha sido debidamente analizada por las autoridades federales y estatales para destinar apoyos al sector social pesquero durante las épocas de veda, que como se explica, abarcan casi la mitad del año, mientras que en los 40 días que prevalece la canícula, por la temperatura que alcanzan las aguas de la laguna madre, los pescadores no salen a pescar, considerándose esta época como una veda natural más, que aumenta a siete meses, las complicaciones de que quienes viven de la pesca comercial.






