El deterioro de la vida, contrasta con los avances científicos y tecnológicos que registra la humanidad, sumiendonos en condiciones que cada vez golpean más el bienestar de las familias.
Veamos… Cómo es posible que San Fernando que se aproxima a una edad de 300 años de existencia, presente problemas tan atroces en la prestación del servicio de energía eléctrica que nos mantiene viviendo por periodos a veces cortos, a veces largos, como si estuviéramos en el tiempo de las cavernas?
Luego que derivado del mismo problema de las deficiencias eléctricas, tengamos que padecer desabasto de agua potable, en temporadas como esta, en que tanto la electricidad como el agua son básicas para el bienestar de la población en general, por las cada vez más elevadas temperaturas que se padecen?.
La falta de personal humano o especialistas en el Hospital General de San Fernando y la falta de medicamentos y de servicios adecuados en clínicas y hospitales del resto del sector salud es algo que se ha acentuado en los últimos años y sobre lo cual, desde mi punto de vista no tiene no tiene ninguna justificación.
Desde hace poco más de una década la inseguridad se ha convertido en el pan de cada día, no solo de San Fernando ni de Tamaulipas, se trata de un fenómeno más allá de lo nacional con efectos globales, pero que también contribuye al deterioro de nuestra calidad de vida porque hay muchísimas personas que han sido afectadas por ese demonio, mientras que otras se encuentran enfermas o angustiadas con temor de sufrir algún daño en su integridad física o en su patrimonio, por la maldad humana.
Tan solo con estos detalles que le comento se puede usted dar cuenta que el deterioro de la vida ciudadana se ha visto afectada de manera muy profunda en los últimos años, para crear una situación que no refleja que estemos viviendo tiempos de progreso y que ni las nuevas tecnologías, ni los descubrimientos científicos, ni los yacimientos de petróleo han servido para que tengamos mejores condiciones de vida.
Por el contrario estamos ante una nueva realidad resignados a vivir entre apagones y desabasto de agua, a padecer malos servicios de salud y que las clínicas y hospitales oficiales no cuenten con medicamentos ni los insumos básicos para brindar un servicio decente a la población.
También estamos resignados a que contra la violencia los gobiernos no pueden, entonces comprendemos que la situación que vivimos es triste y que no se contemplan alternativas de solución a corto plazo.
Quién nos iba a decir que ahora desearíamos vivir en las condiciones en que nos encontrábamos hace 15 años, cuando la vida definitivamente en todos los aspectos era mejor, qué lastiman que en lugar de aspirar al desarrollo nos gustaría más poder involucionar o regresar al pasado, porque aquellos tiempos eran mucho mejores que los actuales.






