Dentro del forcejeo por el poder político en Tamaulipas, se sigue dando una lucha despiadada, que no pide ni da cuartel.
Punto medular: FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, quien a través de maniobras muy bien urdidas y respaldadas por el Congreso panista y sus afines, logró trasponer el sexenio con impunidad y protección del aparato oficial.
Las ordenes de aprehensión no han procedido por los amparos que ha otorgado a favor de ex mandatario estatal un Juez de Distrito con sede en Reynosa, quien lo ha cuerpeado y de esta manera, también ha logrado evitar que le retiren escoltas y vehículos blindados que tiene a su disposición, por una absurda medida aprobada por el Congreso de Tamaulipas, que ahora con las nuevas siglas en el poder legislativo, pretenden echar abajo.
Están jugando a “las vencidas” y todo hace suponer que finalmente, el nuevo gobierno de Tamaulipas logrará ganar la batalla legal, pero las cosas se complican porque CABEZA DE VACA dejó una sección de su servidumbre, la mejor parte de su equipo de guerra, en posiciones muy estratégicas de la actual administración.
Entre ellos al Fiscal General de Tamaulipas IRVING BARRIOS MÚJICA y el Fiscal Anti Corrupción RAÚL RAMÍREZ CASTAÑEDA, a este último lo traen de la cola, buscan sacarlo del cargo, pero tampoco han logrado hacerle nada.
Para la nueva administración estatal es básico aplastar en este año a CABEZA DE VACA para que en el 2024, no se convierta en una amenaza para MORENA y sus planes de hegemonía, porque el PAN en Tamaulipas se está reagrupando y si resulta que el ex Gobernador logra evadir la acción de la justicia, la percepción ciudadana terminará por empoderarlo.
Es inaudito ver la manera como se acomodan las cosas a conveniencia y placer, modificando las leyes para crear cotos de poder extra sexenales que deberían ser motivo de cárcel para quienes aprueban esas modificaciones, que desde un inicio huelen a podredumbre.
Muchas reformas que hicieron los diputados actuales y los de la legislatura anterior merecen castigo, pero en México la impunidad es un escudo de la clase política para delinquir, mientras que para los ciudadanos comunes y corrientes, las leyes son bastante severas.
Y aquí, en este caso estamos viendo un caso de la más completa impunidad, al amparo de diputados locales y jueces que a su vez, gozan de protección para atentar en contra de la sociedad, a la que supuestamente, en teoría, se deben.
En este escenario, vamos a ver hacia donde se inclina la balanza de la justicia.






