Por Aristeo Manilla
Independientemente si merecían morir o no, el caso de los supuestos criminales ejecutados por elementos del Ejército Mexicano en Nuevo Laredo nos demuestran que las fuerzas castrenses en ningún momento debieron ser utilizadas para el tema de la seguridad pública.
No se puede concebir que nadie y menos la propia autoridad se tome justicia por mano propia, porque entonces las instituciones no tienen motivo, ni razón de existir.
Estos nuevos acontecimientos que han llamado la atención de todo el país, inclusive originando que el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR tuviera a bien dar un mensaje dentro de «La Mañanera» para condenar este hecho tan atroz, nos dice que se deben de modificar las estrategias de seguridad para evitar que se sigan cometiendo impunemente asesinatos que no tienen justificación desde ningún punto de vista.
Las imágenes que rondan en la televisión y redes sociales exhiben que los presuntos delincuentes asesinados por elementos de la SEDENA estaban bajo estricto control, es decir sometidos, lo que no concede explicación a la forma como los mataron porque no representaban motivo de peligro alguno para los elementos de las fuerzas armadas.
Estas denominadas «ejecuciones extrajudiciales» forman parte de procedimientos que se siguen comúnmente en tiempos de guerra pero que se sepa, aunque hay un combate en contra de la delincuencia organizada no es exactamente lo mismo, que cuando se trata de un problema para la seguridad nacional y menos cuando el enemigo ya se encuentra rendido y no constituye un riesgo.
Muy lamentable que en México se estén dando este tipo de situaciones porque nos deja entrever que se trata de hechos sistematizados, que inclusive pueden hasta contar con la aprobación o ser parte de una orden de parte de las máximas autoridades castrenses, solo que en esta ocasión una indiscreta cámara echó a perder lo que bien pudo haber sido una ejecución perfecta rumbo a la impunidad.
Recuerdo el hecho doloroso ocurrido en Ciudad Juárez donde murieron incinerados 39 migrantes que se encontraban recluidos enseparos de el instituto Nacional de Migración, lo que originó que desde las más altas esferas del poder público se pidiera la destitución y enjuiciamiento del titular de esa dependencia FRANCISCO GARDUÑO lo que no ocurrió,
pero esta vez aún cuando se está exhibiendo toda la atrocidad cometida por los elementos del Ejército, no he visto que en ninguna parte, algún diputado o senador y ninguna organización social, estén pidiendo la salida del Secretario de la Defensa Nacional LUIS CRESENCIO SANDOVAL y que este sea sometido a un proceso por lo que hicieron sus subordinados, que en todo caso, él como cabeza está obligado a responder por lo que hagan las tropas mexicanas.
Y las preguntas, cuántas personas en las condiciones de los últimos cinco ejecutados por los soldados en Nuevo Laredo Tamaulipas han sido asesinadas en el país bajo el procedimiento de ejecuciones extrajudiciales sin que estemos enterados?.
Quien lleva esos números?.
Los ejecutores si eran soldados, o era un comando clonado?.






