Curiosamente y contra la cultura nacional del revuelo que causan las elecciones desde un año antes de las votaciones, esta vez parece que la población no quiere saber nada de política y cosas por el estilo.
Y la razón es muy simple; están pasando cosas que angustian, llenan de miedo e incertidumbre a las familias, de tal manera que pensar en estos momentos en graduaciones escolares, eventos deportivos o política, no tienen la menor relevancia para quienes amanecemos padeciendo congojas internas.
Salir a carretera por necesidad es motivo de miedo, ir a trabajar al campo o zonas despobladas produce también una sensación de angustia, que aunque se tiene que disimular, no se puede evitar sentirla; hasta salir en el pueblo inspira temor.
Estamos a un año con un mes de elegir un nuevo Presidente de la República, Senadores, Diputados Federales, Diputados Locales y Ayuntamientos, pero salvo los políticos, a nadie le interesan esos temas, porque primero que nada, están la supervivencia y la tranquilidad familiar.
Si usted se fija, hasta los partidos políticos se encuentran “engarrotados”, de tal suerte que ni siquiera porque las redes sociales son gratis, se atreven a promocionarse, para ir calentando motores rumbo al 2024.
En estos momentos, la política es letra muerta y si la seguridad no mejora en los próximos meses, Tamaulipas podría vivir elecciones desangeladas, con al abstencionismo como ganador en las urnas, porque hay una ciudadanía desalentada, que de manera abrumadora le carga la culpa de lo que pasa, a la incapacidad de las instituciones para erradicar la violencia, que desde hace más de una década, llegó para quedarse.
En estos momentos, la ciudadanía está replegada en sus hogares, saliendo a la calle a lo más básico, quienes tienen que ir a trabajar con todos los riesgos que esto implica, no tienen más remedio que buscar el sustento para sus familias, pero inconformes, muy molestos con una vida que no se merecen, sufriendo por algo que no es su culpa, ni tampoco su lucha. De manera automática, mordiéndose las uñas.
Esta es la razón principal de la apatía ciudadana sobre asuntos políticos; la población más que spots de partidos o promesas de candidatos –que ya están próximas- aspira a vivir en paz, a respirar aires de libertad, sobre todo a pensar en un futuro mejor para sus descendientes.
Porque mientras no existan paz y tranquilidad en los hogares, todo lo demás… es lo de menos.






