Me parece que hay servidores públicos que no alcanzan a entender por completo las responsabilidades que les fueron asignadas en el momento en que recibieron su nombramiento, como responsables de áreas determinadas de la administración pública; para muestra un botón.
Suman varias semanas de exponenciales quejas de residentes de todos los rumbos del municipio de San Fernando, quejándose de una insoportable plaga de zancudos, que afectan la tranquilidad de las familias y pone en riesgo la salud de la población.
La suplica social es que el Sector Salud mande brigadas a fumigar, para combatir este angustioso fenómeno que se resiente lo mismo en la cabecera municipal, que en las zonas pesqueras y agrícolas.
Las redes sociales dan cuenta del angustioso SOS que lanzan las familias y la respuesta institucional, ha sido esta: El silencio.
Los funcionarios públicos a quienes compete enfrentar esta situación, tienen la cabeza enterrada en la arena, como los avestruces y se muestran incapaces de afrontar la realidad y salir a decir a la población, lo que están haciendo para atender esta contingencia.
Por voces de empleados de las mismas instituciones, se sabe que tienen temor de insistir en la capital del estado ante sus superiores para que les autoricen los recursos necesarios para combatir los zancudos, mejor prefieren voltear hacia otra parte y poner oídos sordos a las exigencias del pueblo.
Una pregunta… ¿esos funcionarios omisos piensan que le ayudan al gobierno que sirven, dejando sin atender las quejas de la ciudadanía?… con esto permiten que las expresiones ofensivas de malestar lleguen más arriba, hasta sus jefes que no quieren molestar y todavía un poco más alto.
No dar la cara es una irresponsabilidad, porque la gente merece respeto; permitir que las acidas criticas lleguen a los niveles más altos del gobierno que representan es una deslealtad irrefutable.
Al pueblo, no le sirven esos funcionarios, al gobierno tampoco… entonces ¿a quién le sirven?.
Se podría decir que a la oposición, porque le dan argumentos para agredir la imagen de las instituciones y llevar agua a su molino, cuando se encuentra encima una temporada electoral, donde se requieren argumentos para atacar.
La Secretaría General de Gobierno que dirige HÉCTOR JOEL VILLEGAS GONZÁLEZ “El Calabazo”, bien podría analizar la actitud de los funcionarios omisos que están echados en la hamaca, disfrutando de las mieles del presupuesto, de la comodidad del aire acondicionado y la dulce vida, mientras que afuera, el pueblo ruge de impotencia, al ver que sus demandas son desairadas, como si fueran canes ladrándole a la luna.






