La reaparición en medios del mandatario nacional la noche de este miércoles sirvió para atenuar las embestidas de los fatalistas o interesados en que su gobierno naufrague, pero no acabó por completo a disipar los mal intencionados rumores que corren en torno a su estado de salud.
Mientras que avanza en la recta final de su mandato, el Presidente de México ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR mantiene su popularidad entre esfuerzos titánicos por impedir que las críticas de sus detractores vulneren la imagen que ha construido entre los mexicanos y le ha permitido sostenerse, empeñado en aprovechar hasta el último momento de su mandato para someter al país a cambios estructurales.
Estamos ante un presidente categórico, abierto al debate y la confrontación, es el primer jefe del estado mexicano de los tiempos recientes que ha tenido el valor para intentar cambiar los viejos moldes, que como parte de la transformación mundial, ya ameritaban ser renovados.
Y como pasa con el Presidente de cualquier nación, cuando su salud se quebranta, moderada o en forma grave, las especulaciones morbosas no se hacen esperar y quienes alimentan la esperanza de recuperar territorios perdidos, encienden veladoras para que ocurra la lo más fatal.
Ese es el caso de la oposición mexicana, que ya no mira la hora en que se produzca un vacío de poder en el país, que le permita retomar por asalto el poder y las franquicias que les sirvieron para amasar imperios económicos y de poder exorbitantes, pasando por alto las necesidades del pueblo.
Por su parte, en casos de problemas de salud del Presidente, cualquier gobierno se encuentra obligado a matizar ante los ojos del pueblo la realidad, porque insinuar siquiera un riesgo grave, desataría inestabilidad política y social al interior del país y sobresalto en los mercados internacionales.
Esta vez, la versión oficial y la propia, dicen que se trata de una infección de las vías respiratorias manejable y una descompensación en la presión que fueron atendidas de manera eficaz y oportunas, que la recuperación va viento en popa, anunciando que está a punto de ser dado de alta; veremos.
En contraparte, los contarios del Presidente de México han difundido rumores de infartos al miocardio, derrame cerebral, perdido de las facultades y una serie de padecimientos que tienen su origen en siniestras intenciones de echar abajo a la Cuarta Transformación, para regresar a los privilegios y el saqueo de la riqueza nacional.
Pero hay más de 30 millones de mexicanos que se encuentran unidos en oración por la recuperación de AMLO, creando una sinergia que mantiene su popularidad y demuestra que aunque siempre polémicas, sus políticas han sido factor de bienestar para los más necesitados.
La salud del Presidente LÓPEZ OBRADOR es motivo de interés y preocupación colectiva, hay millones de mexicanos que comprenden la importancia de su bienestar, para que no se descuadre más el país, porque ciertamente y como ocurre con todas las naciones del mundo, sobre todo las que están en desarrollo… ¿se imaginan como se pondría México en caso de quedarse en un momento dado sin su comandante supremo?.
Aterra pensar en desbordamientos de violencia por todo el territorio y los efectos de enfrentamientos de los grupos de poder, incluidos los del mismo gobierno, por sacar provecho de la ausencia temporal del poder.
Y nadie que quiera la paz y la estabilidad nacional, debería estar pidiéndole al diablo que algo malo suceda, pero lamentablemente los egoísmos y ansiedad de poder y el dinero del país, mueven a crear percepciones nocivas, cuando la realidad y los ejemplos que nos brindan otras naciones donde viven entre los conflictos y la violencia interna, debería servir para hacernos más empáticos con nuestro propio bienestar.





