Se les “cebó el tiro” a quienes deseaban ver a Tamaulipas entre las llamas, a causa de los desafortunados hechos donde dos ciudadanos norteamericanos perdieron la vida por culpa de la violencia, que es propia de la mayor parte de las regiones del país y que esta vez, hizo crisis en Matamoros, la cuna del cantante grupero Rigo Tovar.
Es obvio que los hechos se dieron al calor de una dinámica que no se detiene, porque la delincuencia organizada se ha convertido en una empresa corporativa que requiere siempre de activos, es decir recursos para seguir expandiendo sus dominios.
El negocio, es el negocio; el que no hagan unos lo harán otros, pero por ningún motivo se puede detener cuando se trata de intereses económicos y dominios facticos, así que los incidentes siempre se van a estar presentando.
Pero lo anterior no se puede cargar a la cuenta del Gobierno del Estado, como oficiosamente quisieron manejarlo grupos políticos, que buscan en todas las contingencias el pretexto para echar lodo encima de las instituciones, pese a que en el pasado reciente tuvieron el poder y el mismo el problema entre sus manos… y lo dejaron crecer.
Tamaulipas volvió a los reflectores internacionales por el asunto de los cuatro ciudadanos norteamericanos plagiados en la ciudad fronteriza, de los cuales, dos perdieron la vida y dos fueron entregados a las autoridades del vecino país, en una situación que no abona nada a la buena relación bilateral.
La intensidad del asunto hizo aflorar que los tres varones y la mujer que aparecen como víctimas de estos hechos lamentables, no eran tampoco unas “blancas palomas” y tenían en su haber una larga lista de delitos en su país de origen, amén que los motivos de su presencia en Matamoros, en estos momentos no quedan todavía totalmente claros, aunque prevalece el concepto de la intención de una cirugía plástica.
Pero parece que lo peor ya pasó; se rescató lo que era posible y hubo hasta disculpas por parte de la “empresa” que apareció como responsable de estos hechos, que por el bien de todos esperamos que no se repitan; que se respete la vida y la libertad, pero no solo de los ciudadanos norteamericanos, sino que elementalmente de los mexicanos, que diariamente a nivel nacional desaparecen por cientos, como tragados por la tierra y donde las autoridades exhiben su más grotesca inutilidad para dar con ellos.
“Arreglado Matamoros” se puede decir en este caso, que va a quedar para la historia.
Y sin el menor animo de ser malinchistas, pero ser ciudadano norteamericano es una suerte para todos los efectos de la vida.
Por lo pronto si desapareces, te encuentran muy pronto, en cambio si eres mexicano o de otra nacionalidad…
Nos leemos la próxima semana.






