Con todo el sabor de la huasteca hidalguense, se venden en San Fernando tamales elaborados en hojas de plátano, que presentan una alta demanda entre la sociedad local, que en pocas horas acaba con las existencias.
El expendio informal, montado de manera provisional a las afueras de la tienda “Aurrera” por la avenida Ruiz Cortines de la zona centro, es el punto donde doña Cristina Franco Hernández, respetable señora de 65 años de edad, originaria de San Felipe Orizatlán Hidalgo y su nuera Yesenia Guadalupe Merinos, venden la delicia gastronómica, reconocida y acreditada entre los aficionados al consumo de este tipo de antojitos.
Son tamales que por el estilo y sabor que presentan, se venden a un precio relativamente bajo, con un trato siempre agradable de Doña “Cristy” y la joven Yesenia, dos mujeres de edades muy diferentes, pero identificadas por el cariño familiar y el amor al trabajo, como forma digna de vida, para salir adelante en sus necesidades.
El par de decididas mujeres, elaboran sin más ayuda, los tamales en su domicilio de la colonia Villa del Mar y únicamente los días viernes salen a venderlos a las afueras de la tienda “Aurrera”, a donde llegan a muy temprana hora y regularmente para las diez de la mañana, terminan las docenas que ya llevan embolsadas y en unas hieleras, para que se mantengan calientes.
Es frecuente que reciban pedidos de tamales entre semana y fechas especiales de festejos en los hogares, lo que es posible marcando al número 841 128 1158, o contactando de manera personal a Doña “Cristy” o la joven señora Yesenia en el punto de venta de la llamada “calle ancha”.
Comprar estos tamales, no solo es una manera de darle gusto al paladar, es también apoyar al comercio local, al esfuerzo de sus dos mujeres empeñosas que no vacilan en abrirse paso en la vida a través de un trabajo decoroso, que les permite resolver las necesidades más elementales de su hogar.
Son un ejemplo de voluntad y determinación de las mujeres mexicanas, que por ningún motivo se rinden, cuando se trata de sacar adelante a sus familias, lo que merece el reconocimiento ciudadano y el apoyo de las instituciones para que su espíritu emprendedor se pueda consolidar y convertirse en una empresa que genere empleos y mayores utilidades.






