Ocurrió como estaba programado; el domingo anterior, miles de ciudadanos salieron a marchar en 75 de las principales ciudades del país, en contra de la Reforma Electoral propuesta por el Presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, que considera ajustes severos en esa materia y que de acuerdo a las palabras del mismo jefe de estado, llevan la intención de lograr “una democracia más participativa.
Como se sabe, AMLO proyecta, con amplias posibilidades de lograrlo, una reforma que establece¬:
Que no desaparece el INE, solo cambiaría de nombre, para ser el INEC (Instituto Nacional Electoral y de Consultas) que seguirá siendo autónomo, reducir el número de diputados de 500 a 300 miembros y que el número de senadores, baje de 128 a 96.
Los consejeros del INEC y magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) serán propuestos por los tres poderes de la Unión y elegidos por medio de voto popular en elecciones abiertas, recorta el número de consejeros del INEC de 11 a siete, financiamiento público a partidos políticos solo para campañas electorales.
Plantea también una reducción a 30 minutos diarios de propaganda política en radio y televisión, disminuir la participación en una consulta popular de 40 a 33 por ciento para que pueda ser vinculante, eliminar los órganos electorales locales, e implementar el voto electrónico.
La propuesta se encuentra sobre la mesa y no está sujeta a ningún tipo de negociación, aclaró el mismo Presidente de México, luego de las manifestaciones del domingo anterior, que además de las principales ciudades del país, se realizaron en tres países mas, donde se rechazan los cambios en materia electoral que se mencionan.
De pasar la propuesta presidencial, es decir de ser aprobada, el erario nacional ahorraría por año 24 mil millones de pesos, que es lo que cuestan los financiamientos a partidos, pagos de sueldos a diputados federales y senadores plurinominales, pago de sueldos a jueces y otros gastos derivados de la operación de los Organismos Públicos Locales Electorales -OPLES-, que ciertamente constituyen una sangría para las finanzas del país.
Pero en cambio, al pasar la reforma propuesta por el Presidente de México, el estado quedaría en posición ventajosa para determinar el rumbo de la democracia y por consecuencia, de la vida nacional, lo que a criterio de pensadores y contrarios de la 4T, vendría siendo lo mismo que caer en el autoritarismo.
La propuesta presidencial viene en términos ásperos, sin tersuras o contemplaciones, al estilo de LÓPEZ OBRADOR, que le gusta ir al grano, sin temor al “que dirán”.
La palabra “transformación” engloba un universo de aspectos, que reflejan el sello en este caso, de un gobierno que pretende –sin lograrlo todavía- ser diferente a los anteriores, pero que además de las resistencias naturales que presenta la competencia, se tiene que enfrentar a las rémoras que se han colado al partido en el poder y que con sus acciones, desprestigian las intenciones del jefe de estado mexicano y alimentan las dudas sobre los resultados de las enmiendas planteadas por el ejecutivo federal.
Queda claro que el tema tiene dividida la opinión de los mexicanos y que cualquiera que sea la determinación de los legisladores, seguirá siendo motivo de encendidas polémicas.
Pero usted, que es quien vota y sostiene la vida democrática del país ¿qué opina?, ¿le han preguntado, su opinión sobre la reforma electoral del Presidente LÓPEZ OBRADOR?.






