Durante la reciente visita del Presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR a Tamaulipas, lo que menos se dejó ver, fue la fuerza de las organizaciones… que aún quedan.
Y llama la atención que Tamaulipas como estado de probada vocación rural, que requiere de inversiones y estímulos para alentar la producción, no tenga organizaciones del campo con la capacidad para salir a plantarse al paso de in jefe de estado, para pedir los apoyos que tan fervientemente añoran, de los tiempos de “las vacas gordas”.
Da la impresión que los líderes de las organizaciones que fueron fuertes solamente a la sombra del poder federal, se encuentran en estado de agonía, convencidos que no hay nada por hacer, luego de los vanos intentos por convencer al Presidente de México, de regresar los programas que beneficiaban a los productores… pero principalmente a sus líderes.
Queda claro que cuando se pierde el ánimo, el fracaso ya triunfó; ni las organizaciones sociales, ni las del sector privado, que se quejan de la desaparición de los programas y de los recursos que se destinaban al campo, hasta antes del 2018, se tomaron la molestia de intentar siquiera abordar al jefe de estado.
Ese desanimo se deja ver en todo, incluyendo en la gestoría que antes también fue característico de las organizaciones y a este paso, para cuando LÓPEZ OBRADOR entregue el poder en el 2024, varias de las agonizantes centrales ya habrán pasado a mejor vida, porque sin subsidios la supervivencia es difícil y los socios o las bases, no expresan el menor interés por aportar una cooperación económica, para que sobrevivan y los defiendan.
Y es una lástima, porque hay organizaciones con infraestructura nacional, que tienen expertos en todos los temas del campo, pero que lamentablemente no se miran en estos momentos, en que por todas partes se escucha decir que el sector enfrenta problemas de créditos, de falta de apoyos oficiales y de programas para fomentar la producción.
El fenómeno es así: los liderazgos han desaparecido y esa capacidad para convocar y decidir el rumbo, la han absorbido por completo los gobernantes, que por ideas propias o fundadas en opiniones de expertos deciden la suerte de los recursos económicos y los aplican en función de su voluntad.
A los líderes de las organizaciones no los escuchan, ni siquiera los atienden, porque los miran como una especie en extinción, lo que genera una desequilibro al aumentar el poder de los funcionarios sobre temas e inversiones relacionadas con la producción.
Y aquí solo faltaría saber con números en la mano, quien tiene la razón; si el presidente LÓPEZ OBRADOR o los campesinos y pequeños propietarios que se quejan de falta de presupuesto, programas y apoyos al campo.
Únicamente ocupamos que alguien responda esta pregunta… ¿en los cuatro años de AMLO como Presidente de México, la producción del campo ha bajado, se ha mantenido o se ha incrementado?.
He ahí la clave para saber quién tiene la razón y por consecuencia, poder aventurar el destino de las organizaciones del campo.
Porque si resulta que la producción se ha mantenido o aumentado, no habría para que regresar a las políticas de los sexenios priístas y panistas; si en cambio la producción ha disminuido, entonces sí que habría fundamento suficiente para exigir modificación de las políticas actuales y establecer nuevos formatos de apoyos al campo, con antivirus para la corrupción, pero contemplando alicientes en especie para recuperar los rendimientos anteriores al establecimiento de la 4T.
Para finalizar, pregunta para los expertos… ¿estamos importando más granos, carnes y alimentos en general que hace cinco años?.
Se vale comentar.






