Pescadores de la laguna madre esperan que con el cambio de temperaturas que traerá consigo la estación de otoño, que inició hace dos días, mejore la captura de camarón y otras especies acuáticas que se capturan en el cuerpo de agua hipersalina más grande de Latinoamérica.
Lo anterior luego que en las últimas semanas, inclusive después de la temporada conocida como “canícula”, la temperatura de las aguas se ha mantenido por encima de los 30 grados centígrados, provocando que las especies acuáticas se escondan en las profundidades, donde se esconden, hasta que el clima es más cordial.
Cuando el agua está muy caliente, los pescados y mariscos buscan protección natural en las partes más profundas, donde además quedan a salvo de las artes de pesca, lo que provoca que la captura disminuya a su mínima expresión, señaló el pescador Refugio Santiago Hernández.
Mencionó que las especies acuáticas actúan por instinto ya que si se quedan en las partes bajas de la laguna, que es donde el agua alcanza temperaturas mayores, aumenta la posibilidad que mueran, mientras que enterradas en el fango, se encuentran libres de este riesgo, por eso cuando hace mucho calor bajan a las partes más hondas.
Se trata de una veda natural que se establece por las condiciones climáticas del agua y es cuando la captura de especies se reduce de manera dramática y los pescadores junto con sus familias se miran en serios aprietos económicos, en esta ocasión empeorados por el gasto que representa el retorno de sus hijos al nuevo ciclo escolar.
Por el momento, confían que una vez que las aguas recuperen las temperaturas normales de la estación del año que está iniciando, se habrán de registrar buenas capturas de todas las especies que tienen su hábitat en aguas de la Laguna Madre, para mejorar los ingresos de miles de familias que tienen sus principales ingresos, sobre todo por los camarones que en esta temporada aumentan de tamaño.






