La sangre no llegó al rio, pero estuvo a punto de suceder ayer por la noche, cuando más de cien vendedores de vehículos arremetieron contra elementos de la Guardia Nacional destacamentados en San Fernando, exigiéndoles la devolución de mil 800 dólares que le habían quitado mediante la violencia y amenazas a un “carrero”.
Los elementos de la GN, no esperaban una reacción de esta naturaleza desatada a través de rápida convocatoria por medio de las redes sociales pidiendo apoyo contra el abuso, que fue confirmado tácitamente por los mismos elementos castrenses, al regresar en efectivo y moneda nacional, los mil 800 dólares.
El pueblo unido jamás será vencido, una frase que no falla y que se pudo ver en las imágenes que rondan por el espacio cibernético con fuertes escenas de reclamos que los “carreros” expresaron con evidentes ansias de pasar más allá de las palabras, situación que por momentos se salió de control.
Desde hacía semanas se venía hablando de las extorsiones cometidas por elementos de esa corporación contra vendedores de carros, pero también del uso de un lenguaje incorrecto en un a autoridad, que estaba rebasando los límites de lo permisible.
Los agentes de la GN son soldados, personal que ha recibido capacitación para servirle a los mexicanos, que en esencia, representan a una de las instituciones nacionales de mayor orgullo en el país, luego entonces ¿por qué actuar como viles asaltantes?.
La violencia nunca será el camino, pero cuando los mismos representantes de la ley transgreden el orden y actúan como opresores, al pueblo no le dejan otro camino, que hacerse valer en conjunto para enfrentar las amenazas comunes.
Lo de anoche fue apenas una demostración de la decisión de la gente cuando le colman el plato, se espera que los elementos involucrados en el abuso reciban un castigo de acuerdo a las leyes marciales, aunque lo más seguro es que los cambien de adscripción, en ambos casos será una buena medida para evitar que ocurran más situaciones ásperas que puedan degenerar en hechos mayores.
Esperemos que la prudencia impere, porque lo que menos necesita San Fernando son conflictos, menos causados por las mismas autoridades, que en lo sucesivo deberán de entender que el pueblo es manso, pero no menso y comprendan que por el bien de todos, es necesaria la comunicación entre instituciones y la proximidad social, para resolver cualquier tipo de enredo.
Antes –cuando estábamos mejor- los comandantes de la entonces Policía Federal de Caminos y los primeros de la Guardia Nacional –que eran los mismos- llegaban y se presentaban con todas las autoridades, convivían dentro de un marco de trato social que facilitaba el entendimiento y la solución de los problemas.
Ahora ese eslabón esta suelto; hay un abismo que separa a la Guardia Nacional del resto de las instituciones de los demás niveles de gobierno y en esas condiciones, las dificultades siempre serán peores.
Qué bueno que anoche, la sangre no llegó al río; esperemos que de esta triste experiencia salga algo bueno, que se establezcan condiciones de respeto para las personas que sin hacerle daño a nadie, luchan diariamente por llevar el sustento a sus hogares y que quienes representan el estado de derecho, más que legalistas sean justos, aprendiendo a ponerse en los zapatos ajenos, antes de actuar con prepotencia y con una actitud criminal.






